martes, 11 de mayo de 2010

Sin mi no podéis hacer nada (Jn 15, 5)

Los apóstoles vieron al Señor en su gloria cuando fue transfigurado en el Monte Tabor; pero más tarde, en la hora de su Pasión, huyeron temerosos. Así es la fragilidad humana. En verdad, somos ciertamente de esta tierra; más aún: de esta tierra pecadora. Por eso el Señor ha dicho: Sin mi no podéis hacer nada (Jn 15, 5).

Cuando la Gracia está en nosotros, somos verdaderamente humildes; entonces nuestra inteligencia está más viva, y somos obedientes, dulces, agradables a Dios y a los hombres. Pero cuando perdemos la Gracia, nos secamos como un sarmiento cortado de la vid. Si alguno no ama a su hermano por el cual el Señor ha muerto entre grandes sufrimientos, es señal de que él mismo se ha separado de la Vid. Pero el que lucha contra el pecado, estará con el Señor al igual que la vid es llevada por el sarmiento (San Silvano)

Solo el Señor da sentido a lo que somos y hacemos. Sin El no somos nada más que hojas secas al viento, que no saben de donde vienen ni adonde van. Hay quien llama libertad, a la ignorancia de la Verdad… pero la Verdad es la que verdaderamente nos hace libres.

San Silvano nos indica claramente en qué lugar entre el pelagianismo y el quietismo, está el verdadero cristianismo.

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Señor derrama tu gracia sobre nosotros y ayúdanos a ser herramientas útiles a tus designios. Amén

jueves, 6 de mayo de 2010

Sobre las herejías IV… el quietismo.

Hace dos semanas repasábamos la actitud pelagiana y los problemas que conlleva. Partiendo de esta actitud, podríamos pensar en que lo conveniente es posicionarse en el otro extremo. Me temo que no arreglaríamos demasiado, ya que no encontramos con el quietismo.

La Enciclopedia católica habla del quietismo en estos términos:

El quietismo (Lat. quies, quietus, inactivo, en reposo) en el sentido más amplio, es la doctrina que afirma que la más alta perfección del hombre consiste en una especie de autoaniquilación psíquica y la consiguiente absorción del alma en la Divina Esencia, aun durante la vida presente. En el estado de "quietud", la mente es completamente inactiva; ya no piensa ni desea por su propia cuenta, sino que permanece pasiva mientras que Dios obra en ella. El quietismo es entonces, en términos generales, una especie de misticismo (q. v.) falso o exagerado que. bajo la apariencia de la más elevada espiritualidad, contiene nociones erróneas que si son seguidas consistentemente resultarían fatales para la moralidad. Esta corriente recibe su apoyo del panteísmo y de teorías similares, y envuelve nociones peculiares en relación con la cooperación divina en los actos humanos.” (ENCICLOPEDIA CATÓLICA

Al igual que el pelagianismo, el quietismo no es algo superado que ha quedado en el pasado. En la actualidad las actitudes quietistas son frecuentes. Los contactos con espiritualidades orientales, como el hinduismo y el budismo, hay hecho renacer dentro del cristianismo, cierta tendencia a la no acción, el no ser, el vacío y la nada.

El quietismo entiende que la acción sobre el mundo es innecesaria y que su labor es únicamente o principalmente interna. Comparte con el pelagianismo una sobrevaloración de la voluntad, que deja en segundo plano la acción de Espíritu de Dios.

Por ejemplo, para el quietismo, el relato de Pentecostés es complicado de explicar. Por una parte el Espíritu Santo se derrama sobre los Apóstoles sin que estos hayan realizado un itinerario volitivo de desaparición de su ego. Por otra parte, el Espíritu de Dios les hace salir a predicar y actuar sobre el mundo. No se quedan en éxtasis inmóvil y desafectado… como les podría sugerir su modelo de espiritualidad.

Suelen aparecer, como modelos, a santos místicos como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, de los que sesgan su vida y los toman únicamente sus experiencias sobrenaturales como referencia. Cuando se hace ver toda la labor de evangelización, acompañamiento y fundación que realizaron estos santos… las posturas quietistas quedan claramente en entredicho.

Otra característica del quietismo es la prevalencia absoluta o casi absoluta de la mística emotiva, sobre la mística del conocimiento y la acción. Se critica la mística cognitiva confundiéndola con el racionalismo y se critica la mística de la acción, por considerarla contrapuesta a la espiritualidad. Esta actitud provoca que las personas que siguen el quietismo, carezcan de referencias con las que guiarse en el camino espiritual. Están poco o nada predispuestas a tener apoyo espiritual o a ser críticos con sus propias experiencias. Esta actitud les hace proclives a recrear la revelación a su medida y a considerar que sus experiencias son la única referencia válida. 

Como es evidente, para el quietismo, los evangelios se reinterpretan descartando todo lo que implique acción sobre el mundo o conocimiento intelectual. La Tradición Apostólica resulta innecesaria dentro del quietismo, ya que la revelación personal que cada cual recibe, les resulta suficiente. 

Pensemos qué tipo de comunidad viva, activa sobre el mundo y dadora de testimonio se podría realizar en base al quietismo. La acción caritativa y evangelizadora quedaría desactivada de inmediato.

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Señor, gracias por tus dones y entre ellos, por la capacidad que nos das de actuar en el mundo. 
Guíanos para hacer tu voluntad, tal como es en el Cielo y en la tierra. 
Solo tu eres eres sentido y nos das la capacidad de hacerlo realidad en torno nuestra.

Amén

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Crisis?... El buen Pastor es la solución.

Es evidente que vivimos una época de crisis a todos los niveles: económico, emocional, intelectual, político, humano, religioso, etc… Nada parece permanecer estable. Todo lo que se propone, nace con fecha de caducidad.

¿Dónde radica el problema? Cada cual señala al de enfrente como causante de todo… pero me temo que el mal no es externo. Es un mal que llevamos dentro cada uno de nosotros. 

El principal detonante de la crisis multinivel que padecemos es la tendencia a la fragmentación de nuestro entendimiento. Todo lo vemos troceado, distante de lo demás, desafectado de lo que tiene enfrente. Oyendo la radio o leyendo las noticias (ya que la Tv ni la enciendo), me doy cuenta que entendemos lo que somos y la sociedad donde vivimos como una suma de elementos inconexos que les toca convivir a la fuerza. Nos entendemos a nosotros mismo como seres rotos en pedazos que se limitan unos a otros. Anhelamos una libertad basada en la fractura que además de ilógica es imposible. ¿Cómo queremos tener una sociedad que funcione si nosotros no funcionamos?

Dando un paso algunos siglos atrás… el renacimiento suele llamar la atención por el modelo de ser humano que nos presenta. Allí, en el pasado, tenemos el modelo de hombre sabio capaz de dominar todas las ciencias y las artes de manera prodigiosa. Parece como si esos sabios hubieran sido solo una casualidad del momento que les tocó vivir y que no es posible volverlos a encontrar hoy en día. Ahora los sabios son entendidos en trozos cada vez más pequeños de la ciencia y los artistas se nos presenta como artesanos del minimalismo inconexo. Leonardo, Miguel Ángel, Lucca Pacioli, Paracelso, Nicolás de Cusa,  entre muchos otros… parecen gigantes míticos e inalcanzables. Pero ¿Qué hizo a estos hombres seres tan excepcionales?

La respuesta es simple: el modelo de ser humano y de cosmos que poseían. No es que fuesen capaces de dominar ciencias y artes diferentes y distante… se trata simplemente que ellos entendían que artes y ciencias partían de un mismo modelo… que ellos lucharon por encarnar en si mismos. El conocimiento era válido en toda ciencia y arte de manera simultanea. Todo era un cosmos conexo, afectado e interrelacionado por medio de las mismas leyes… que provenía y revelaban a Dios en todo y todos.

El modelo de cosmos les indicaba cómo debían de entenderse a si mismos y al entenderse a si mismos… entendían el cosmos. Entendiéndose a si mismo y al cosmos, deducían cómo debía ser la sociedad ideal donde vivir. Pero, la sociedad renacentista padecía de los mismos problemas de la sociedad actual. ¿Por qué estos sabios hombre no pudieron llevar sus modelos a su sociedad?

Alguno lo intentó… pero por desgracia, el ámbito político siempre ha sido un entorno que repele todo intento establecer coherencias. Los partidos, facciones, tendencias e ideologías, necesitan romper la Verdad para adueñarse de los trocitos, que les convienen para conseguir sus intereses. 

Hoy en día, igual que siempre, los partidos luchan por imponer su modelo particular a la sociedad. Luchan por ser ellos (y no los “otros”) los que modelen aspectos tan humanos como la convivencia, la forma de entender la sociedad o el propio ser humano. Por esto la política siempre termina chocando con la religión… ya las religiones ocupan un espacio que los partidos creen estratégico para sus objetivos. En los siglos pasados, los gobernantes frecuentemente infiltraban a sus familiares y amigos de confianza, en la jerarquía religiosa. Por medio de estos elementos infiltrados, utilizaban la religión para sus fines. Hoy en día, afortunadamente, la religión se ha dotado de mecanismos que dificultan que esto ocurra. Estas trabas hay determinado que el poder prefiera desprestigiar la Fe antes que utilizarla en su provecho.

Volviendo a la crisis… ¿Qué hacer? Creo que lo único que nos puede sacar de este pozo negro es luchar por ser, vivir y convivir en coherencia con cielo y tierra. Aceptar que la Verdad se nos ha dado revelada y que es patrón de todo lo que existe. El Reino de Dios no es de este mundo… pero pedimos a Dios que nos ayude a acercarnos al modelo que tiene para nosotros. Lo hacemos por medio de la oración que Cristo nos enseñó… el Padre Nuestro. 


Cristo integra y da sentido a todo lo que existe. La Piedra-Cristo nos permite construir de forma imperecedera. La Puerta que nos abre es Puerta de salvación:

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar y, bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.” (Hch 4,12)

Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.” (Jn 14, 6)

Donde dos o tres se reúnen en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos”(Mt. 18,20)

¿De qué nos salva Cristo? Se pregunta más de una persona hoy en día… cuando el estado y las ideologías buscan ser nuestras salvadoras. Cristo nos salva de vivir sin sentido más allá de toda razón. Nos salva de dispersarnos y de despreciar la Verdad que hay delante de nosotros. Nos salva de los ladrones que quieren hacernos creer que ellos son nuestra salvación.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

- Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido;  pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.  A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.  Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba.  Por eso añadió Jesús:

- Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

 Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

 El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante. (Jn 10, 1-10)


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Señor enseñanos que Tú eres puerta y que conduces a la vida. 
No nos permitas desviar nuestros pasos hacia falsos profetas  
o hacia falsos salvadores. 
Solo tu eres Piedra angular con la que construir el Reino de Dios
Amén.

jueves, 22 de abril de 2010

Sobre las Herejias III

Podemos comenzar la tercera parte de la reflexión sobre la herejías con este texto de nuestro actual Papa;

Quien estudie en los tratados de teología la historia del dogma trinitario, verá un cementerio de tumbas de herejías en las que la teología muestra los trofeos de las victorias ganadas. Tal visión no presenta las cosas como son, ya que todos esos intentos que se han ido excluyendo a lo largo de la historia, como aporías o herejías, no son simples monumentos sepulcrales de la vana búsqueda humana; no son tumbas a las que en visión retrospectiva con cierta curiosidad, inútil, al fin; cada herejía es más bien la clave de una verdad que permanece y que nosotros podemos ahora juntarle a otras expresiones también válidas; en cambio, si las separamos, nos formamos una idea falsa. Con otras palabras: esas expresiones no son monumentos sepulcrales, sino piedras de catedral; serán útiles sino permanecen sueltas, si alguien las integra en el edificio; lo mismo pasa con las formulas positivas: sólo son válidas sin son conscientes de su insuficiencia. El jansenista, Saint-Cyran, pronunció una vez estas hermosas palabras: “La fe esta constituida por una serie de contrarios unidos por la Gracia” (Joseph Ratzinger. Introducción al Cristianismo).

Joseph Ratzinger… actual Benedicto XVI… es una persona capaz de sorprender por su sutileza en los temas teológicos. Las herejías aparecen en esta breve reflexión, no como caminos cerrados, sino como opciones que nos han ayudado a consolidar la Verdad contenida en la Revelación y en la Tradición. 

Podríamos pensar, utilizando nuestra moderna sensibilidad tolerante, que no tenemos razones para rechazar opciones de Fe que aparecen ante nosotros son similares o equivalentes. Entonces, ¿Por qué se consideran dañinas las herejías?

Para responder esta pregunta tendríamos que empezar por convenir que los cristianos tenemos el mandato de ayudar a Cristo a construir el Reino de Dios en la tierra. Este mandato se puede encontrar en el mismo Génesis, cuando Dios indica a Adán y Eva qué deben de hacer: 

Y los bendijo Dios,  y les dijo Dios: "Sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra y sométanla; manden en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra". Dijo Dios: "Vean que les he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para ustedes será de alimento.  Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento." Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto. (Génesis 1,28-31)

Este mandato al ser humano, se debe entender como sometido a la propia ley de Dios, que poco a poco iría conociendo a través de los tiempos. El plan de Dios incluía que fuésemos comprendiendo las razones que hay detrás de todo y que lo hiciéramos a su lado. Pero el mandato de Dios no pudo ser cumplido dentro de la misma ley, ya que se encontró que era puesto en cuestión, por el propio ser humano. Tras ser tentados Adán y Eva, el ser humano decidió que el también podía ser referencia de la ley. ¿Por qué no? Podemos “ser como Dios” con solo querer serlo. La comunión con Dios quedó rota y nuestra capacidad de ver con claridad a Dios en todo lo que existe, se escondió tras el velo de nuestro egoísmo.

Lo cierto es que Cristo renovó y dio plenitud a la formulación de este mandato. Tenemos el mandato de dar forma al Reino de Dios y lo tenemos que hacer por medio de la inteligencia, comprensión, voluntad, capacidad de actuar… iluminadas por el sentido de la propia creación. 

Una vez que tenemos claro el mandato, aparece el problema… ¿Cómo realizamos esta construcción?... Tras la ruptura del vínculo directo con Dios solo tenemos la sacralidad como canal de comunicación con Dios. Aún así el velo es suficientemente tupido como para que nos preguntemos ¿Qué modelo utilizamos para la construcción? 

Además, cada uno de nosotros,  solos y aislados, no podremos ir muy lejos. Necesitamos de los demás para acometer el mandato. 

¿Qué sucede si nos reunimos una serie de personas con modelos muy parecidos o idénticos? Si esto es así, podremos construir el Reino de forma coherente. Podremos dar noticia de Dios y actuar sobre el mundo conjuntamente. Hablaremos con una sola voz y actuaremos de forma síncrona. Si los modelos, además de ser comunes, se ajustan a la Verdad… aparecerán sinergias que harán que 1+1 sean más de 2. Con lo cual nuestro testimonio vital podrá evidenciar que la Verdad nos contiene.

 “Cuando dos o más se reúnan en mi nombre, yo estaré en medio de ellos”

Pero, ¿Qué sucede si las personas reunidas tienen modelos diferentes o contrarios? No tendremos plan coherente para hablar ni actuar. Nuestros testimonios serán personales y muchas veces contradictorios. Si construyésemos una casa… difícilmente podremos llegar a levantar alguna pared. Actuaremos asíncronamente, con fases y amplitudes heterogéneas y con el peligro constante de que aparezcan dianergias que nos separen y hagan que 1+1 sean menos que 2.

¿Qué tiene que ver todo esto con las herejías? Mucho. Pequeños matices en el entendimiento de la Revelación, pueden dar lugar a modelos tremendamente distantes y hasta contrarios. Cuando esto ocurre, es que el trabajo del gran disgregador está dando resultados.

Pongo un ejemplo real: El Pelagianismo.

Podéis consultar los pormenores de la doctrina de Pelagio, monje británico que vivió entre el siglo IV y V, en este enlace (PULSA)  Resumiendo la doctrina de Pelagio, podemos indicar que defendía que se puede pedir a Dios toda clase de bienes, menos la virtud. La virtud es una construcción de cada uno. Una vez recibido el don del libre albedrío, es asunto del hombre usar de él rectamente. 

¿Suena esto mal? Yo creo que no. Seguro que muchos hemos pensado de esta manera multitud de veces sin saber que con ello estábamos introduciéndonos en terreno pantanoso. 

El problema de este tipo de entendimiento pelagiano es que nos conduce a creernos capaces de ordenar el universo según nuestro libre albedrío. Nos induce a pensar que nosotros somos quienes nos salvamos por medio de nuestros méritos personales y que, al mismo tiempo, somos responsables de que el Reino de Dios se construya en este mundo. Así, se nos ofrece la opción de tomar el papel de dadores de sentido y de ponermos a trabajar según nuestros propios planes…. Sigue sin sonar mal.

Pero si esto lo hacemos 300 cristianos al mismo tiempo. ¿Cuántos sentidos y planes encontraremos? 300 planes diferente. Nuestra vanagloria y soberbia nos arrastra al abismo de actuar por nuestra cuenta. La comunidad deja de tener sentido y la Iglesia es una mera fachada de las actitudes individuales.

¿Cuál es la postura correcta entonces? Esperar de Dios la gracia y el plan. Si este plan nos une y nos da sentido, es que proviene de Dios. Nos encontramos con una comunidad unida con sentido, planes y objetivos únicos y compartidos. Tampoco querer dar nosotros sentido a la Revelación… sino humildemente aceptar el sentido que Dios ha dejado en ella. No se trata de recrear los sentidos para que se ajusten a nuestro gusto y a la actualidad. El sentido que Dios da a todo lo creado es eterno y no puede estar en continua adaptación y cambio. Lo que si debe estar en continuo cambio es nuestra integración con la Verdad.

¿Dudamos que la gracia nos asista? ¿Desdeñamos la esperanza, como espera con un sentido? ¿No podemos esperar a actuar?... entonces el pelagianismo nos ronda

Hoy en día el Pelagianismo y el semipelagianismo son tan comunes como antaño. Cuando  nuestras construcciones y afanes se caen destrozados delante de nosotros… sabemos donde está el problema. 

Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá; pero si es de Dios, no conseguiréis destruirles. (Hch 5, 38-39)

Dejad que golpeen la obra, dejad que la desdeñen y la ridiculicen. Si es obra de Dios, no caerá... es eterna.

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Señor, ilumínanos el camino para saber donde hemos de pisar
Danos de esa agua de vida eterna que sacia y da sentido a nuestra vida.
Envía el Espíritu para que tu voluntad sea la única brújula en nuestro camino.
Danos el Don de ser y sentirnos comunidad que te sigue 
sin más condición que tu sagrada voluntad.
Amén.

lunes, 19 de abril de 2010

Feliz aniversario Su Santidad... La Iglesia esta junto a usted.

Feliz aniversario en el gobierno de esta desmadejada legión de pecadores, Santo Padre.


Su labor sería imposible si solo nos tuviera a cada uno de nosotros... pero detrás está Dios.

Dios le de fuerzas, años e iluminación, Su Santidad. 

La Iglesia es evidencia de la acción de Dios en el mundo. Ella es perfecta, aunque esté formada por seres imperfectos, incapaces e incluso algún que otro criminal. 

Contemplar a la Iglesia es como contemplar la Piedad de Migue Ángel. 

¿Qué es la Piedad? Es un trozo de piedra compacto que dieron por inservible en la cantera. Iba a ser troceada para utilizarla en obras menores... pero la mano del artista la elige y esculpe en la materia bruta, en lo inapropiado, en lo desechable ... algo que excede su propia naturaleza.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora piedra angular. La Piedra es Cristo... pero también somos nosotros mismos, como reflejo suyo

Si nos plantamos delante de la Piedad y vemos a alguien echar pestes de la mala piedra, de las feas vetas que le dan color y termina escupiendo sobre ella ¿Qué pensaríamos?  Podemos despreciar la piedra ... pero hay mucho más que piedra en la escultura que está delante de nosotros. 

De igual forma... podemos despreciar la imperfección, falibilidad o incapacidad de todos y cada uno de los que formamos la Iglesia.... pero la Iglesia es más que la suma de nuestros defectos e iniquidades. 

La Iglesia es más que la belleza y el simbolismo que se reflejan en "la Piedad". Pensemos que la Iglesia ha sido creada por Dios y no por un simple ser humano... y nosotros somos incluso peores que la mala piedra elegida por Miguel Ángel. Dios es grande y merece todo loor y gloria. 


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Gracias Señor por no despreciar nuestra imperfección y darnos parte en la ingente labor de traer tu Reino a este mundo. 
Amén

sábado, 17 de abril de 2010

Sobre las Herejias II

Volviendo a las herejías, es interesante entrelazar este asunto con las edades espirituales del ser humano. 

Hace unos días escuché al Padre Jose María Iraburu, en el programa Tiempo de Espiritualidad (Radio María), tratar de estas edades  espirituales que, a su vez, traté en este humilde blog hace unos meses: (La vid y los sarmientos)

En cada edad se interpretan y cumplen las leyes de la Iglesia de forma diferente. El niño cristiano necesita reglas claras y costumbres cíclicas para ir aprendiendo a llevar a la práctica su Fe,… aunque no comprenda realmente las razones para ello. El cristiano joven, va conociendo algunas razones cercanas o evidentes de la ley… pero continua cumpliendo otras leyes sin tener claridad total de sus razones. El cristiano adulto cumple si obligación, porque conoce las razones las ha integrado en su propia vida.

Pero el asunto de la edades espirituales da para mucho más, por lo cual es interesante leer este fragmento de San Gregorio de Niza:

«La gnosis religiosa es al comienzo luz, cuando empieza a aparecer. Pero cuanto más llega a comprender el espíritu en su caminar hacia adelante, por una aplicación cada vez más grande y perfecta, qué cosa sea el conocimiento de las realidades, y cuanto más se acerca a la contemplación, tanto más comprende que la naturaleza divina es invisible. Habiendo dejado todas las apariencias, no sólo lo que perciben los sentidos, sino lo que la inteligencia cree ver, se dirige cada vez más hacia el interior, hasta que por el esfuerzo del espíritu penetra hasta el Invisible y el Incognoscible, y allí ve a Dios. En efecto, el verdadero conocimiento de Aquel a quien está buscando y su verdadera visión consiste en no ver, porque Aquel a quien busca transciende todo conocimiento, rodeado por todas partes por su incomprensibilidad como por una tiniebla» San Gregorio de Niza

San Gregorio nos habla de un proceso de maduración de la Fe que va desde los primeros pasos hasta la plenitud. Pasa de saber sin conocer, a conocer con fundamento y después… y solo después… iniciar el camino de la contemplación que lleva más allá de todo conocimiento. Hay quienes pasan a buscar el conocimiento de lo inefable sin estar sustentados por el conocimiento de la revelación natural y sobrenatural. Esta actitud no es condenable, pero si es peligrosa… ya que si aparecen supuestas revelaciones personales que contradicen la naturaleza y la propia revelación sobrenatural, no se es capaz de discernir y separar el trigo de la paja. Llegan a parecer iluminados que dicen tener revelación directa de Dios y que esta revelación es la verdadera, aunque contradiga las demás revelaciones. 

Para ampliar la excelente clasificación del P José María, creo interesante apoyarme en la clasificación de John Fowles sobre la evolución y maduración de la Fe. Esta clasificación, tal cual la expone el autor, tiene un sesgo marcadamente sincretista y despectivo de la Fe cristiana… pero la secuencia permite determinar aspectos correctos e incorrectos de cada etapa:

> Fe primaria o indiferenciada (de 0 a 2 años aprox.): Se caracteriza por el aprendizaje acerca del bienestar en el entorno inmediato. Se desarrolla por medio de la confianza. Los padres son los principales inductores de la Fe en esta etapa.

> Fe intuitiva proyectiva (de 3 a 7 años aprox.): Padres, comunidad y catequistas entran a ser necesarios para enseñar las normas y referencias actitudinales necesarias. En esta etapa se aprende la normativa básica que nos permite ser comunidad.

> Fe mítica literal (8 a 12 años aprox.): A esta edad se tiende a entender a Dios como un ser similar a nosotros… lo que puede llevar a la disfuncionalidad de entenderlo como un compañero divertido. La opción positiva es que se comienza a entender que Dios no es algo lejano y desafectado, ya que nos acompaña y nos da las principales nociones de lo correcto y lo incorrecto por amor.

> Fe sintética convencional (desde la adolescencia aprox.): En cuanto a las disfunciones, podríamos evidenciar que se tiende a poner por encima la red social de amistades a la Fe en si misma. Se vive un cristianismo ajustado a lo que el grupo piensa y/o practica y en el caso de que el grupo se aparte de la religión o espiritualidad … se sigue al grupo por el miedo a sentirse aislado. Se empieza a ponderar el todo vale ¿Por qué no? Esto se debe a que no se disponen de referencias vivenciales y cognitivas de lo que significa la Fe. La opción correcta sería la deseable integración en un grupo juvenil cristiano que sepa apoyarse entre si para progresar en la Fe. Se empieza a preguntar por las razones de que el cristianismo sea como es y la necesidad de comprenderlo para poderlo vivir. Sería ideal que la red social en la que el joven se integra, sea comprometida y activa, ya que así podría empezar a realizar actividades caritativas y/o de apoyo pastoral-litúrgico.

> Fe individual y reflexiva (desde los 20' aprox.): Se tiene a una Fe crítica, subjetiva y personal, donde se producen pugnas entre lo relativo y lo absoluto, y se toma responsabilidad de las creencias personales. La principal disfunción es la perdida de referencias colectivas. El grupo pierde poder y la comunidad eclesial ha quedado demasiado lejos. Si no se puede vivir como se piensa se piensa como se vive. Se es contestatario y se da igual valor a todas las opciones posibles… eligiendo, como es lógico, la que más se ajusta a las necesidades de la persona. En la opción correcta, se detectan los problemas y las incoherencias entre la Fe personal, la Fe comunitaria y la Fe tradicional. Se empieza a buscar conocimiento para interpretar estas incoherencias y se es crítico con todo lo que se presente como parcialidad. Se hace necesario un proceso de formación para ir comprendiendo poco a poco que significa tener Fe.

> Fe conjuntiva: Se superan paradojas y relativismos, se trascienden los símbolos heredados de la cultura de origen. En este caso, la disfuncionalidad hace que se pierda el sentido simbólico de la Fe y con ello se pongan en cuestión la necesidad de sustentar los signos, ya que se interpretan como meras apariencias culturales. La religiosidad y la espiritualidad se ajustan a las posibilidades y deseos del momento… o desaparecen por completo. La opción correcta conlleva la capacidad de separar cultura de Revelación y entender el núcleo de la Fe. Se es capaz de contrastar las diferencias entre los distintos credos, iglesias y carismas para reconocer que la Fe es única pero claramente delimitada. Se empieza a dar valor a los signos como forma de reconocerse como perteneciente a una comunidad.

> Fe Universal: En este caso Fowler indica el sesgo disfuncional en su descripción: “Trascendente de culturas y credos. Socialmente proactivo y propositivo de ideas que rompen con lo establecido. Iluminados”. En la opción disfuncional, se termina generalizando todo y rompiendo con todo. En este estadio aparecen los “iluminados” que se creen receptores de la revelación divina, que intentan imponer su especial comprensión como la verdad universal. La opción correcta pasaría por la comprensión de los fundamentos de la Fe y la capacidad de defender sus principios ante cualquier tipo de relativismo. Se es líder por si mismo y sin la necesidad de imponerse.  

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Muchos católicos se quedan estancados en una etapa o en la transición de una a otra. Si provienen de creencias alternativas aceptadas en la juventud… intentan integrar sincréticamente estas creencias dentro de una apariencia cristiana que les permite sentirse cómodos.

Las herejías suelen adaptarse al esquema de evolución de la Fe, ya que permiten quedarse estancado en una etapa, rechazando la necesidad de evolucionar y madurar en nuestra Fe.

Se evidencia que necesitamos avanzar en el conocimiento de nuestra Fe durante toda nuestra vida y no quedarnos nunca parados en un lugar cómodo y desafectado. Este es uno de los mayores retos que tiene la Iglesia Católica en la actualidad… ayudar a madurar en la Fe a todos sus hijos y así poder superar las dificultades de la inmadurez de la Fe de tantas personas.

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Señor, líbranos de todo mal y permítenos entender tu voz que aparece en todo lo que nos rodea. Ayúdanos a tener la vela siempre encendida y el aceite para la lámpara siempre dispuesto. Sabemos que nos llamarás en cualquier momento y no podemos quedarnos dormidos.

Amén

viernes, 16 de abril de 2010

Feliz cumpleaños Santo Padre


Oramos por usted porque sabemos que la carga que lleva en sus hombros 
es pesada y compleja.
Sabemos que ser guardián de la tradición latina que ilumina occidente, 
es un inmenso honor y una responsabilidad de 
proporciones descomunales.

Que pase un día feliz y que Dios le guarde en su vida y le ilumine.
Gracias  por entregar su vida a tan maravillosa causa.
Dios le bendiga
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