viernes, 14 de noviembre de 2014

La medicina para todas las llagas del alma y el solo medio de propiciación dado a los hombres para sus pecados es creer en Cristo #SanAgustin (Sermón 143,1)

La medicina para todas las llagas del alma y el solo medio de propiciación dado a los hombres para sus pecados es creer en Cristo #SanAgustin (Sermón 143,1)

La primera de la medicinas, que llena el alma y que nos permite entendernos como hijos de Dios, es creer en Cristo. Quien no cree en Cristo, desconfía de El cuando llama a su puerta. Se esconde porque cree que quien llama es un ladrón.

Tristemente, desconoce que Quien llama es la única persona que puede ayudarle a poner en orden su casa y a vivir con felicidad a partir de ese momento. No se trata de una medicina dulce, porque abrir la puerta a Cristo conlleva un acto de valentía tremendo. Abrir la puerta y dejarle entrar necesita de confianza y humildad. Necesita de la primera negación de nosotros mismos: sabernos incapaces de darnos la felicidad a nosotros mismos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Si el alma se aparta de Dios, no es que quede reducida a la nada, sino que queda disminuida, originándose de aquí su desgracia #SanAgustin (La Ciudad de Dios 12,6)

Si el alma se aparta de Dios, no es que quede reducida a la nada, sino que queda disminuida, originándose de aquí su desgracia #SanAgustin (La Ciudad de Dios 12,6)

Apartarse de Dios es negarnos a ser herramientas en sus manos. Es evidente que una herramienta que no se deja utilizar por su dueño, no deja de existir, pero deja de tener utilidad. Su dueño la dejará a un lado, perdiendo todo sentido y utilidad en su existencia. Se oxidará e incluso podrá quedar totalmente inservible.

Para que Dios pueda volver a tomarnos en Sus Manos, tendremos que dejarnos tomar con docilidad y humildad. Entonces, Dios nos limpiará, nos afilará, nos ajustará y por último, nos utilizará en su obra maestra.

Apartarnos de Dios es aceptar la más terrible de las desgracia: quedarnos sin sentido.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Quien quiere gozarse en sí mismo y de sí mismo, siempre estará triste; en cambio, quien quiere gozarse en Dios y de Dios, estará alegre eternamente #SanAgustin (Tratado sobre le Evangelio de San Juan 14,2)

Quien quiere gozarse en sí mismo y de sí mismo, siempre estará triste; en cambio, quien quiere gozarse en Dios y de Dios, estará alegre eternamente #SanAgustin (Tratado sobre le Evangelio de San Juan 14,2)

¿Qué puede hacernos gozarnos de nosotros mismos? ¿Qué podemos encontrar en nosotros que no sea reflejo de Dios o de su ausencia? Gozarse de lo que en nosotros es reflejo de Dios, es gozarnos de llevar con nosotros la Verdad. Gozarnos de lo que es ausencia de Dios, es olvidar que todo lo que existe es obra de Dios.

No podemos dejar de alabar a Dios por darnos la oportunidad de ser herramientas de su Voluntad. Si dejamos que Dios nos tome y nos utilice para su obra, podremos gozarnos de ser útiles servidores en sus manos.


martes, 11 de noviembre de 2014

Gozaos en la verdad, no en la maldad; gozad con la esperanza de la eternidad, no en la flor de la vanidad #SanAgustin (Sermón 171,5)

Gozaos en la Verdad, no en la maldad; gozad con la esperanza de la eternidad, no en la flor de la vanidad #SanAgustin (Sermón 171,5)

La Verdad es Cristo, mientras que la mentira es su ausencia. La maldad siempre parte de la ausencia de verdad en nuestros actos, pensamiento o sentimientos. Odiar conlleva olvidar que nuestros hermanos son imagen de Dios, como nosotros.

Quien aleja a Cristo de su vida, pierde la esperanza de la eternidad. Para ellos la eternidad no tiene sentido ya que sería prolongar la ausencia de sentido y el sufrimiento de esta vida. ¿Quien desea seguir sufriendo toda la eternidad? Nadie, por eso prefieren pensar en la muerte como el final de la gran sinrazón que es vivir. La única razón que pueden encontrar es la vanidad y la soberbia. La necesidad de sentirse superiores a las demás personas y conseguir con ello, cierta satisfacción.

Quien espera la eternidad, no necesita de glorias mundanas ni de éxitos aparentes que no llenan. La eternidad se abre a quienes humildemente saben que son hijos amados de Dios.




lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuando el espíritu del hombre coopera con el Espíritu operante de Dios, entonces se cumple lo que ordena el Señor; pero esto no acontece sino creyendo en aquel que justifica al impío #SanAgustin (Comentario al Salmo 77,8)

Cuando el espíritu del hombre coopera con el Espíritu operante de Dios, entonces se cumple lo que ordena el Señor; pero esto no acontece sino creyendo en aquel que justifica al impío #SanAgustin (Comentario al Salmo 77,8).

Sólo cuando la voluntad del ser humano, se une a la Voluntad de Dios, es posible que seamos capaces de actuar con verdadero amor. Para ello, tendríamos que empezar por tener Fe en el Señor y ser capaces de abrir el corazón a su Gracia.

En estos tiempos, la actitud más usual es el desdén o la indiferencia. Nuestra voluntad está atada por nuestra incapacidad de amar a Dios. Sólo cuando se ama a Dos, el impío (nosotros) accede a la justicia (es justificado) y consigue se que la Misericordia de Dios actúe en él.

domingo, 9 de noviembre de 2014

No os alarméis al oír combate y lucha. S. Juan Crisóstomo


En el evangelio de hoy domingo se ve a Cristo enfrentarse a los mercaderes del Templo. Para muchos es un Cristo desconocido, ya que parece que no guarda caridad alguna con los mercaderes que se ganaban la vida como podían.  Los judíos, que saben interpretar la realidad en clave simbólica le preguntaron ¿Qué signo nos das para obrar así?(Jn 2, 18)

En la vida de todo cristiano existen momentos de enfrentamiento con lo establecido. Son momentos de prueba en los que es necesario revestirse de las armas de la Luz, las armas de Cristo. Muchos nos hablan de que tenemos que ser el martillo de los infieles, dispuesto a machacar, con saña, a quien contradiga lo que creemos que es verdad. Pero esto dista de ser así. No se trata de un combate donde buscamos hacer el mal y ganar, sino todo lo contrario, es una celebración donde compartir el bien y perder. Perdernos a nosotros mismos, para que nos gane el Señor ¿Cómo es posible esto? Veamos lo que nos dice San Juan Crisóstomo:


Lo que hicimos entonces, hagámoslo ahora: sacudamos la modorra, arranquemos los sueños de la vida presente, salgamos de nuestro sueño profundo y revistámonos con el traje de la virtud. Esto es lo que el apóstol nos dice claramente: “Rechacemos las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz” (v. 12). Ya que el día nos llama a la batalla, en el combate. (Seguir leyendo)

sábado, 8 de noviembre de 2014

Cuando el Espíritu habita, llena, rige, obra, frena para el mal, excita para el bien, hace suave la justicia, para que el hombre obre el bien por amor a la rectitud, no por el temor del suplicio #SanAgustin (Sermón 72A,2)

Cuando el Espíritu habita, llena, rige, obra, frena para el mal, excita para el bien, hace suave la justicia, para que el hombre obre el bien por amor a la rectitud, no por el temor del suplicio #SanAgustin (Sermón 72A,2).

El Espíritu Santo obra un milagro que parece que hemos olvidado hoy en día. Consigue que obremos justamente por amor a Dios, no por temor a las consecuencias.

Hoy en día parece que obrar justamente es algo imposible, ya que olvidamos que Dios es quien nos regala el donde llevarlo adelante. El Espíritu excita el bien, haciendo que el mal desaparezca. Entonces, una vez el mal desaparece, es sencillo obrar bien, aunque nos cueste y a veces nos duela.

Dios hace posible lo que para nuestras fuerzas parece imposible.
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