domingo, 23 de agosto de 2009

Las parábolas del tesoro y de la perla

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. (Mt. 13,44-46)

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La semejanza que puede haber entre la parábola del grano de mostaza y la levadura se encuentra entre la del tesoro y la perla: las dos significan que es necesario elegir el mensaje evangélico a otra cosa... En efecto, el Evangelio se desarrolla como el grano de mostaza, impone su fuerza como la levadura; como la perla, es de un precio elevado; en fin, como un tesoro, otorga los más preciosos beneficios.

A este propósito, conviene saber no solo que es necesario desprenderse de todo para acogerle Evangelio, más aún es necesario hacerlo con alegría... Observa cuan inadvertido pasa la predicación del Evangelio en el mundo, del mismo modo, el mundo no ve los numerosos bienes que tiene en recompensa... Dos condiciones son pues necesarias: la renuncia de los bienes del mundo y un firme valor. Se trata, en efecto, “de un comerciante en busca de perlas finas” que “habiendo encontrado una de gran valor va y vende todo lo que tiene” para comprarla.

La verdad es una, no se divide. Lo mismo que el poseedor de la perla conoce su riqueza, en el momento que la tiene en sus manos, por la pequeñez de la perla, los ayudantes no tienen duda, cuando lo saben, lo mismo estos que son instruidos por el Evangelio conocen su felicidad, los infieles, ignoran este tesoro, sin tener idea alguna de nuestra riqueza. (San Juan Crisóstomo, Homilía sobre San Mateo 47,2)

Una pequeña perla solo tiene valor para quién sabe qué es. A quien no le interesa esta diminuta esfera brillante, posiblemente la despreciará por inútil para cualquier tarea cotidiana. Se valora lo que se conoce. Nadie da valor a lo que desconoce o ignora su utilidad. Valorar el Reino de Dios no es fácil para nosotros. Solo tenemos una ligera referencia de lo que puede significar.

"¡Nadie se engañe! Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio; pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios. En efecto, dice la Escritura: El que prende a los sabios en su propia astucia. Y también: El Señor conoce cuán vanos son los pensamientos de los sabios."
(1 Corintios 3: 18-20)

En ella Pablo hace referencia a lo dicho por Jesús en muchas ocasiones: la comprensión de las cosas de Dios se la ha dado a lo sencillos y humildes, no a los sabios y orgullosos de su sabiduría.

El conocimiento de la verdad revelada por Cristo no es evidente, no es aplicable para obtener beneficios económicos, no logra éxito social, no sirve para sentirse orgulloso de ser un gran científico. Esa verdad es como la perla que solo puede ser valorada por quien sabe hacerlo y como el tesoro que hace que el hombre venda todo lo que tiene para conseguirlo… y que además lo vende todo con alegría y felicidad. Es una promesa, es una esperanza que hace que te desprendas de vanaglorias y prebendas materiales. Entonces, con humildad y con las manos vacías pero con el corazón lleno, es cuando puedes ir a buscar eso que tanto valor tiene y que no es obvio y aparente para todos los demás.

1 comentario:

ver con los ojos del corazon dijo...

Si...en efecto...ese REINO que tan cerca de nosotros està...en nuestro CORAZON INTERNO...es difícil de ver, conocer y valorar, mi querido MISERERE. Hace falta desprendernos de toda esa identificación con la ilusión...para encontrar LA VERDADERA REALIDAD DEL ESPIRITU, EL DIVINO QUE NOS HABITA Y DA VIDA.

En ese camino de la vida, ese viaje impreciso, inseguro e inestable...nadie nos enseña a evolucionar nuestra ALMA...a menos que tengamos esa SED de VERDAD y aprendamos, busquemos...para ir simplificandonos, desnudándonos internamente de toda esa ignorancia que nos tiene los ojos velados de SU PRESENCIA. Claro que de ÉL depende, de su GRACIA ser desnudados de la ilusión...pero tenemos nuestra responsabilidad y libertad para buscar y encontrar EL
REGRESO AL HOGAR.
Difícil por lo sencillo. EL REINO ESTA AQUI Y AHORA EN NOSOTROS...SOLO LO HEMOS DE RECONOCER. Y en esa actitud receptiva y entregada, de vacío y humildad, de desapego y desidentificacion...EL SE MANIFIESTA...no especialmente a los que se creen sabios o por conocimientos o por vanidad...sino a los sencillos entendiendo por ello a los que han llegado o han encontrado y recuperado ese estado de Inocencia, de pureza interna o deidentificacion...ATENCION, CONCIENCIA Y PRESENCIA...ABERTURA A EL... SIN DEMASIADAS DOCTRINAS NI PALABRAS...QUE LOS HOMBRES NOS ENCANTA CREAR.

CERCANA EN LA DISTANCIA...DESDE SU PRESENCIA.

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

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