domingo, 28 de diciembre de 2014

Iglesia: somos una gran familia. Joseph Ratzinger



Este domingo celebramos el domingo de la Sagrada Familia. En muchas Diócesis hay misas, manifestaciones o marchas a favor de la familia, como columna vertebral de nuestra sociedad.

La familia es un problema y un obstáculo para diversas ideologías contemporáneas. Por ello se está intentando difuminar el significado y el entendimiento de la familia a través de adoctrinamientos ideológicos cada vez mejor orquestados y puestos en escena.

Pero, como católicos, a lo mejor deberíamos de empezar a valorar y consolidar nuestras propias familias. La familia es tan importante, que Cristo mismo la tomó como referencia para definir la Iglesia:

Entre  las  muchas  imágenes  utilizadas  por  Jesús  para iniciar  el  nuevo  pueblo:  rebaño,  invitados  a  las  bodas,  plantación,  casa  de  Dios, ciudad de Dios, destaca como imagen preferida la de la familia de Dios. Dios es el padre de familia, Jesús el dueño de la casa, por lo cual es muy comprensible que se dirija  a  los  miembros  de  este  pueblo,  aunque  sean  adultos,  como  a  niños.  Estos últimos,  finalmente,  se  han  comprendido  realmente  a  sí  mismos  cuando, abandonando su autonomía, se reconocen delante de Dios como niños (cf Mc 10,13-16). (Joseph Ratzinger, La Iglesia, 1, 2)

La familia es la célula básica de toda sociedad. (Seguir leyendo

domingo, 21 de diciembre de 2014

Adviento: hágase según tu palabra. San Bernardo de Claraval



La Virgen María es un modelo para todos nosotros, aunque en los evangelios no aparece en demasiadas ocasiones. Lo interesante es saber que las pocas veces que aparece son esenciales para comprender lo que Dios desea de nosotros. La “Llena de Gracia” nos señala el camino.


Escuchemos la respuesta de aquella que fue elegida para ser Madre de Dios sin perder su humildad: “He aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra.” (Lc 1,38)...Diciendo estas palabras, María expresa más bien su vivo deseo que no la realización de él, como quien tuviera alguna duda acerca de su cumplimiento. No obstante, nada nos impide de ver en su “hágase” una “oración”. Porque Dios quiere que le pidamos incluso las cosas que él nos promete. Sin duda, ésta es la razón porque empieza por prometernos muchas cosas que tiene decidido darnos: la promesa despierta nuestra piedad, y la oración nos hace merecedores de lo que gratuitamente recibimos... (seguir leyendo)

domingo, 14 de diciembre de 2014

Adviento: Juan dio a conocer a Aquel que ilumina. S. Agustín



¿Quién era, precisamente el que debía dar testimonio de la Luz? Éste Juan era un ser remarcable, un hombre de un gran mérito, de una gracia eminente, de una gran elevación. Admírale, pero como se admira un monte: el monte queda en tinieblas mientras no viene la luz a envolverle: «Este hombre no era la Luz». No confundas el monte con la luz; no choques contra él en lugar de encontrar en él una ayuda.

¿Pues qué es lo que hay que admirar? El monte, pero como monte. Elévate hasta aquel que ilumina este monte que se levanta para ser el primero en recibir los rayos del sol y así podértelos mandar a tus ojos... También de nuestros ojos se dice que son unas luces, y sin embargo si no se enciende una lámpara por la noche o si no se levanta el sol durante el día, en vano se abren nuestros ojos. El mismo Juan estaba en tinieblas antes de ser iluminado; sólo llegó a ser luz a través de esta iluminación. Si no hubiera recibido los rayos de la Luz hubiera quedado en tinieblas igual que los demás...

Y la misma Luz, ¿dónde está? ¿«la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo»? (Jn 1,9). Si ilumina a todo hombre, ilumina también a Juan a través de quien quería ser manifestado... Venía para las inteligencias enfermas, para los corazones heridos, para las almas de ojos enfermos..., gentes incapaces de verle directamente. Cubrió a Juan con sus rayos. Proclamando que él mismo había sido iluminado, Juan hizo conocer a Aquel que ilumina, a Aquel que alumbra, a Aquel que es la fuente de todo don. (San Agustín. Sermones sobre el evangelio de san Juan, nº 2, 5-7)

Hace pocos días leí un interesante artículo sobre la necesidad que tenemos de segundas redenciones. Parece que la redención se nos queda corta o no nos resulta cómoda de aceptar. Los santos son montes que nos invitan a subir por ellos, no a quedarnos mirando su magnificencia desde el valle. El objetivo nunca es la persona santa, sino llegar también a la santidad. Para acercarnos más fácilmente a Dios, necesitamos los “montes” que el mismo Dios nos ha dado.

Aunque subir a un monte es más fácil que volar al cielo, no deja de ser duro. Requiere preparación y disciplina. Cuanto más alto sea el monte más preparación y esfuerzo nos costará. La pregunta es si estamos dispuestos hacer ese esfuerzo. La sociedad nos ha acostumbrado a esperar a otras personas para que no tener que hacer grandes esfuerzos personales. Nos ha convencido de que merecemos todo sin esforzarnos. La tecnología reduce los problemas antiguos, pero nos trae nuevos problemas. De igual forma la gestión política y social, nos solventa los problemas previos, pero al mismo tiempo, nos plantea nuevos problemas. No somos seres perfectos, sino seres limitados y con tendencia a dejarnos llevar por los demás. (Seguir leyendo)

domingo, 7 de diciembre de 2014

Adviento: ¡Dios te ama sin medida! Benedicto XVI


El evangelio de hoy nos muestra a Juan el Bautista que predica en el desierto: “Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”. ¿Qué prediga? La Esperanza que parte del amor incondicional de Dios. Esperanza que nos hace gritar de júbilo, porque sabemos que el Señor nos ama infinitamente. Esperanza que se sostiene en la sólida roca de la fe. Dios nos ama, con tal fuerza, que envió a su propio Hijo a morir por nosotros.

Es más, Dios ha revelado que su amor hacia el hombre, hacia cada uno de nosotros, es sin medida: en la Cruz, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, nos muestra en el modo más luminoso hasta qué punto llega este amor, hasta el don de sí mismo, hasta el sacrificio total. Con el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, Dios desciende hasta el fondo de nuestra humanidad para volver a llevarla a Él, para elevarla a su alteza. La fe es creer en este amor de Dios que no decae frente a la maldad del hombre, frente al mal y la muerte, sino que es capaz de transformar toda forma de esclavitud, donando la posibilidad de la salvación. Tener fe, entonces, es encontrar a este «Tú», Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible que no sólo aspira a la eternidad, sino que la dona; es confiarme a Dios con la actitud del niño, quien sabe bien que todas sus dificultades, todos sus problemas están asegurados en el «tú» de la madre. Y esta posibilidad de salvación a través de la fe es un don que Dios ofrece a todos los hombres. (Benedicto XVI. Audiencia general. 24 de octubre de 2012)


El viernes, en una reunión de matrimonios católicos, nos preguntamos por la razón de la desesperanza que existe en el mundo. ¿Por qué hay tantas personas que viven la Navidad con tristeza? La respuesta tiene que ver con los seres queridos que han muerto y no tenemos esperanza de volver a ver. (Seguir leyendo)

domingo, 30 de noviembre de 2014

Fundamentalista: Quien tiene la fe clara. J. Ratzinger


El Evangelio de hoy, primer domingo de Adviento es breve, pero muy profundo. “Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento” (Mc 13, 33) ¿Cuándo será el momento? ¿Qué nos espera?

Hay muchas respuestas para determinar cual es el momento en donde Cristo retorna para dar sentido a toda la creación. En cierta forma, ese momento es ya, ahora mismo. Cada momento es tiempo de aceptar a Cristo y convertirse. Cristo nos dice que “Se ha cumplido el tiempo, el Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en la buena nueva” (Mc 1,15)

¿Cómo estar preparado si vivimos en una barca que se agita en el mar? ¿Cómo encontrar algo sólido a lo que agarrarse, si el viento nos lleva de un lado a otro? Como en todo momento de zozobra, Cristo duerme y espera. Espera el momento en que lo despertemos (Mt 8, 23-27) Espera a que le digamos: “¡Señor, sálvanos, que perecemos!” y el nos contestará “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?” Ese es el momento su venida, de su llegada a nosotros.

¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas!, ¡cuántas modas de pensamiento!... La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido zarandeada a menudo por estas olas, llevada de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo, etc. Cada día nacen nuevas sectas y se realiza lo que dice san Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia que tiende a inducir a error (Ef 4, 14). A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina», parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos. (Seguir leyendo) 

martes, 18 de noviembre de 2014

Es maravilloso, pero auténtico, lo que me sucede: me duele el no verte, y ese dolor me consuela #SanAgustin (Carta 27,1)

Es maravilloso, pero auténtico, lo que me sucede: me duele el no verte, y ese dolor me consuela #SanAgustin (Carta 27,1)

¿Quien cultiva la amistad hoy en día? Es complicado tener tiempo para unirse y disfrutar de la compañía de otras personas, cuando la vida te lleva de un lado a otro constantemente. Las redes sociales palían algo ese vacío, pero a cambio de la superficialidad del vínculo amistoso.

Hemos perdido la virtud de la amistad a cambio de un tipo de complicidad virtual, que todavía no somos capaces de definir claramente.

San Agustín nos habla del dolor que una personas tiene cuando no puede ver a su amigo. Dolor que no sufrimiento. El dolor de no ver a un amigo nos consuela, porque evidencia que el vínculo de amor no se ha roto y seguimos añorando su presencia. Si no doliera, la amistad habría desaparecido. 


lunes, 17 de noviembre de 2014

Así sucede que cuando no hay acuerdo en las cosas divinas entre los amigos, tampoco puede haberlo pleno y verdadero en las humanas #SanAgustin (Carta 258,2)

Así sucede que cuando no hay acuerdo en las cosas divinas entre los amigos, tampoco puede haberlo pleno y verdadero en las humanas #SanAgustin (Carta 258,2)

Cuando dos amigos piensan, siente y viven la fe de formas diferentes, es complicado que puedan trabajar juntos en cuestiones terrenas. Tarde o temprano aparecen desavenencias y el alejamiento se convierte en la única solución. Lo triste es que el alejamiento impide que la caridad corrija las diferencias y la amista se enfría lentamente.

Únicamente hay que esperar el tiempo adecuado para que la amistad termine por convertirse en aprecio personal y respeto humano. Dios desaparece como vínculo entre ambos y sin la Gracia de Dios, la amistad no es más que un recipiente vacío de sustancia y trascendencia.


domingo, 16 de noviembre de 2014


En los primeros siglos, el cristianismo se enfrentó a una prueba de fuego: el gnosticismo. Fue una mezcla de filosofía pagana y apariencias cristianas, que confundió a muchas personas. Una de las características del gnosticismo es la condenación de la materia como algo diabólico. Algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para contribuir a la liberación del espíritu.
Si la corporeidad fuese algo maligno ¿Por qué habría sido creada por Dios? ¿Por qué Cristo, al resucitar, recobró el cuerpo y no se quedó únicamente como espíritu? San Justino (s.II) Nos habla sobre el tema.

¿No acusaríamos a Dios de crear el cuerpo inútilmente? Pero no, el Inmortal no es así; ¡aquel que por su naturaleza es el Espíritu del universo no podría ser tan insensato!...En verdad, Dios ha llamado al cuerpo a renacer y le ha prometido la vida eterna.

Porque donde se anuncia la buena noticia de la salvación del hombre, ésta se refiere también al cuerpo. En efecto ¿qué es el hombre sino un ser viviente dotado de inteligencia, compuesto de alma y cuerpo? ¿El alma, ella sola, es el hombre? No, es tan sólo el alma de un hombre. ¿Se llamará «hombre» al cuerpo? No, se dice que es el cuerpo de un hombre. Si pues, ninguno de estos dos elementos él solo no es el hombre, es a la unión de los dos al que se llama «hombre». Así pues, es a este hombre que Dios ha llamado a la vida y a la resurrección, y no tan solo a un parte del mismo sino al hombre entero, es decir al alma  al cuerpo. ¿No sería, pues, absurdo, siendo que existen los dos según y en la misma realidad, que uno se salve y el otro no? (San Justino. Tratado sobre la Resurrección, 8) 

Los talentos que guardamos, nos condenan. S. Juan Crisóstomo


La palabra misericordia está de moda. Estamos en un momento en donde se supone que debemos esperar del Señor misericordia por nuestra vida y nuestros errores sin que haya condiciones o restricciones. En la parábola de los talentos vemos que el Señor valora el esfuerzo y la fidelidad, antes que los logros y los éxitos. En la Parábola de los Obreros de la Hora Undécima se ve que la justicia y la misericordia del Señor son inmensas y equivalentes.

La Parábola de los Talentos nos muestra a Dios como alguien tan lleno de misericordia, que da un premio superior a las ganancias con sus sirvientes le devuelven. La cantidad no es lo más importante, sino la actitud que han tomado con los dones recibidos.

Pero, hoy en día choca la actitud que Dios toma con el siervo que devuelve lo mismo que recibió. Para nosotros devolver lo recibido es un mérito, no un deber. Pensamos que quien es honesto ya es merecedor de elogios, lo que demuestra que la deshonestidad es común y abundante entre nosotros.

Al siervo que recibió y devolvió un talento, no sólo le reprobó y no llegó a darle nada a cambio, sino que encima fue expulsado de forma violenta. Fue llamada siervo perezoso y malo. Lo de perezoso podemos llegar a entenderlo, pero, ¿Malo? Pero si no se ha quedado el talento ¿Qué mal ha hecho?


Ya veis cómo no sólo el que roba y defrauda ni sólo el que obra mal, sino también el que no hace el bien, es castigado con el último suplicio. Escuchemos, pues, esas palabras. Mientras es tiempo, trabajemos por nuestra salvación, tomemos aceite para nuestras lámparas, negociemos con nuestro talento. Porque si somos perezosos y nos pasamos la vida sin hacer nada, nadie nos tendrá allí ya compasión, por mucho que juremos. También el que entró en el banquete de bodas con ropa sucia se condenó a sí mismo; pero de nada le aprovechó. ...(Seguir leyendo) 

sábado, 15 de noviembre de 2014

Por muy fuerte que sea la amistad, es siempre incierta la perseverancia en mantenerla con mutua caridad #SanAgustin (Carta 82,1)

Por muy fuerte que sea la amistad, es siempre incierta la perseverancia en mantenerla con mutua caridad #SanAgustin (Carta 82,1)

¿Quién es capaz de ser caritativo con su hermano siempre? Sin Cristo nada podemos y la amistad necesita también la Gracia de Dios para que sea perseverante en la caridad.

Una amistad que no se cimiente en Cristo, tenderá a reducirse al beneficio mutuo. Tenderá a convertirse en complicidad, a no ser que la Gracia de Dios esté presente.

Los cómplices se ayudan por intereses mutuos. Los amigos se ayudan sin esperar nada a cambio. La amista no oculta los errores del amigo, sino que los evidencia a través de la corrección fraterna. La amistad acepta la corrección como un don que Dios le ofrece a través de su amigo. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

La medicina para todas las llagas del alma y el solo medio de propiciación dado a los hombres para sus pecados es creer en Cristo #SanAgustin (Sermón 143,1)

La medicina para todas las llagas del alma y el solo medio de propiciación dado a los hombres para sus pecados es creer en Cristo #SanAgustin (Sermón 143,1)

La primera de la medicinas, que llena el alma y que nos permite entendernos como hijos de Dios, es creer en Cristo. Quien no cree en Cristo, desconfía de El cuando llama a su puerta. Se esconde porque cree que quien llama es un ladrón.

Tristemente, desconoce que Quien llama es la única persona que puede ayudarle a poner en orden su casa y a vivir con felicidad a partir de ese momento. No se trata de una medicina dulce, porque abrir la puerta a Cristo conlleva un acto de valentía tremendo. Abrir la puerta y dejarle entrar necesita de confianza y humildad. Necesita de la primera negación de nosotros mismos: sabernos incapaces de darnos la felicidad a nosotros mismos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Si el alma se aparta de Dios, no es que quede reducida a la nada, sino que queda disminuida, originándose de aquí su desgracia #SanAgustin (La Ciudad de Dios 12,6)

Si el alma se aparta de Dios, no es que quede reducida a la nada, sino que queda disminuida, originándose de aquí su desgracia #SanAgustin (La Ciudad de Dios 12,6)

Apartarse de Dios es negarnos a ser herramientas en sus manos. Es evidente que una herramienta que no se deja utilizar por su dueño, no deja de existir, pero deja de tener utilidad. Su dueño la dejará a un lado, perdiendo todo sentido y utilidad en su existencia. Se oxidará e incluso podrá quedar totalmente inservible.

Para que Dios pueda volver a tomarnos en Sus Manos, tendremos que dejarnos tomar con docilidad y humildad. Entonces, Dios nos limpiará, nos afilará, nos ajustará y por último, nos utilizará en su obra maestra.

Apartarnos de Dios es aceptar la más terrible de las desgracia: quedarnos sin sentido.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Quien quiere gozarse en sí mismo y de sí mismo, siempre estará triste; en cambio, quien quiere gozarse en Dios y de Dios, estará alegre eternamente #SanAgustin (Tratado sobre le Evangelio de San Juan 14,2)

Quien quiere gozarse en sí mismo y de sí mismo, siempre estará triste; en cambio, quien quiere gozarse en Dios y de Dios, estará alegre eternamente #SanAgustin (Tratado sobre le Evangelio de San Juan 14,2)

¿Qué puede hacernos gozarnos de nosotros mismos? ¿Qué podemos encontrar en nosotros que no sea reflejo de Dios o de su ausencia? Gozarse de lo que en nosotros es reflejo de Dios, es gozarnos de llevar con nosotros la Verdad. Gozarnos de lo que es ausencia de Dios, es olvidar que todo lo que existe es obra de Dios.

No podemos dejar de alabar a Dios por darnos la oportunidad de ser herramientas de su Voluntad. Si dejamos que Dios nos tome y nos utilice para su obra, podremos gozarnos de ser útiles servidores en sus manos.


martes, 11 de noviembre de 2014

Gozaos en la verdad, no en la maldad; gozad con la esperanza de la eternidad, no en la flor de la vanidad #SanAgustin (Sermón 171,5)

Gozaos en la Verdad, no en la maldad; gozad con la esperanza de la eternidad, no en la flor de la vanidad #SanAgustin (Sermón 171,5)

La Verdad es Cristo, mientras que la mentira es su ausencia. La maldad siempre parte de la ausencia de verdad en nuestros actos, pensamiento o sentimientos. Odiar conlleva olvidar que nuestros hermanos son imagen de Dios, como nosotros.

Quien aleja a Cristo de su vida, pierde la esperanza de la eternidad. Para ellos la eternidad no tiene sentido ya que sería prolongar la ausencia de sentido y el sufrimiento de esta vida. ¿Quien desea seguir sufriendo toda la eternidad? Nadie, por eso prefieren pensar en la muerte como el final de la gran sinrazón que es vivir. La única razón que pueden encontrar es la vanidad y la soberbia. La necesidad de sentirse superiores a las demás personas y conseguir con ello, cierta satisfacción.

Quien espera la eternidad, no necesita de glorias mundanas ni de éxitos aparentes que no llenan. La eternidad se abre a quienes humildemente saben que son hijos amados de Dios.




lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuando el espíritu del hombre coopera con el Espíritu operante de Dios, entonces se cumple lo que ordena el Señor; pero esto no acontece sino creyendo en aquel que justifica al impío #SanAgustin (Comentario al Salmo 77,8)

Cuando el espíritu del hombre coopera con el Espíritu operante de Dios, entonces se cumple lo que ordena el Señor; pero esto no acontece sino creyendo en aquel que justifica al impío #SanAgustin (Comentario al Salmo 77,8).

Sólo cuando la voluntad del ser humano, se une a la Voluntad de Dios, es posible que seamos capaces de actuar con verdadero amor. Para ello, tendríamos que empezar por tener Fe en el Señor y ser capaces de abrir el corazón a su Gracia.

En estos tiempos, la actitud más usual es el desdén o la indiferencia. Nuestra voluntad está atada por nuestra incapacidad de amar a Dios. Sólo cuando se ama a Dos, el impío (nosotros) accede a la justicia (es justificado) y consigue se que la Misericordia de Dios actúe en él.

domingo, 9 de noviembre de 2014

No os alarméis al oír combate y lucha. S. Juan Crisóstomo


En el evangelio de hoy domingo se ve a Cristo enfrentarse a los mercaderes del Templo. Para muchos es un Cristo desconocido, ya que parece que no guarda caridad alguna con los mercaderes que se ganaban la vida como podían.  Los judíos, que saben interpretar la realidad en clave simbólica le preguntaron ¿Qué signo nos das para obrar así?(Jn 2, 18)

En la vida de todo cristiano existen momentos de enfrentamiento con lo establecido. Son momentos de prueba en los que es necesario revestirse de las armas de la Luz, las armas de Cristo. Muchos nos hablan de que tenemos que ser el martillo de los infieles, dispuesto a machacar, con saña, a quien contradiga lo que creemos que es verdad. Pero esto dista de ser así. No se trata de un combate donde buscamos hacer el mal y ganar, sino todo lo contrario, es una celebración donde compartir el bien y perder. Perdernos a nosotros mismos, para que nos gane el Señor ¿Cómo es posible esto? Veamos lo que nos dice San Juan Crisóstomo:


Lo que hicimos entonces, hagámoslo ahora: sacudamos la modorra, arranquemos los sueños de la vida presente, salgamos de nuestro sueño profundo y revistámonos con el traje de la virtud. Esto es lo que el apóstol nos dice claramente: “Rechacemos las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz” (v. 12). Ya que el día nos llama a la batalla, en el combate. (Seguir leyendo)

sábado, 8 de noviembre de 2014

Cuando el Espíritu habita, llena, rige, obra, frena para el mal, excita para el bien, hace suave la justicia, para que el hombre obre el bien por amor a la rectitud, no por el temor del suplicio #SanAgustin (Sermón 72A,2)

Cuando el Espíritu habita, llena, rige, obra, frena para el mal, excita para el bien, hace suave la justicia, para que el hombre obre el bien por amor a la rectitud, no por el temor del suplicio #SanAgustin (Sermón 72A,2).

El Espíritu Santo obra un milagro que parece que hemos olvidado hoy en día. Consigue que obremos justamente por amor a Dios, no por temor a las consecuencias.

Hoy en día parece que obrar justamente es algo imposible, ya que olvidamos que Dios es quien nos regala el donde llevarlo adelante. El Espíritu excita el bien, haciendo que el mal desaparezca. Entonces, una vez el mal desaparece, es sencillo obrar bien, aunque nos cueste y a veces nos duela.

Dios hace posible lo que para nuestras fuerzas parece imposible.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Temed su poder, amad su misericordia. No presumáis de tal modo de su misericordia, que despreciéis su poder; ni temáis de tal suerte su poder, que desconfiéis de su misericordia. En El se halla el poder, en El la misericordia... #SanAgustin (Comentario al Salmo 61,20)

Temed su poder, amad su misericordia. No presumáis de tal modo de su misericordia, que despreciéis su poder; ni temáis de tal suerte su poder, que desconfiéis de su misericordia. En El se halla el poder, en El la misericordia... #SanAgustin (Comentario al Salmo 61,20).

El poder del Señor se mueve por su perfecta e insondable justicia. La misericordia del Señor se mueve por su perfecta e insondable caridad. Si despreciamos el poder de Dios, despreciamos su perfecta justicia. Si despreciamos su misericordia, despreciamos su magnánima caridad.

No podemos pensar que Dios es sólo misericordia, porque habríamos creado un ídolo a nuestro gusto, según nuestros deseos. Adorar a un ídolo es adorar el mal que hay dentro de nosotros, por lo que hemos de tener mucho cuidado.

Dios es todo misericordia y justicia, amabas perfectas y plenas.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Permitir que seas tentado, es propio de Su poder, y no permitir que lo seas más allá de tus fuerzas, es propio de Su misericordia #SanAgustin (Comentario al Salmo 61,22).

Permitir que seas tentado, es propio de Su poder, y no permitir que lo seas más allá de tus fuerzas, es propio de Su misericordia #SanAgustin (Comentario al Salmo 61,22).

Dios es Justo, por lo que permite que la tentaciones nos hagan mejorar. Dios es Misericordioso, porque no permite que las tentaciones sean más fuertes que nuestras fuerzas. En todo caso, la Gracia de Dios se une a nuestras fuerzas, para hacernos seguir adelante en el camino de la vida.

Cuando la tentación parece insoportable, es que no hemos orado lo suficiente y con suficiente fuerza. Entonces la Esperanza desaparece, la Fe se nubla y la Caridad desaparece.

La oración es la mejor forma de acercarse al misterio de la Voluntad de Dios. Sin ella, estamos desconectados de quien nos da las fortaleza y la templanza.




miércoles, 5 de noviembre de 2014

¡Oh hombre!, eres obrero de Dios; más tarde es el tiempo de recibir la paga. ¿Por qué exiges el salario antes del trabajo? #SanAgustin (Comentario al Salmo 35,13)

¡Oh hombre!, eres obrero de Dios; más tarde es el tiempo de recibir la paga. ¿Por qué exiges el salario antes del trabajo? #SanAgustin (Comentario al Salmo 35,13).

¿Queremos vivir como si lo mereciéramos todo? A veces nos cuesta aceptar que sólo crecemos cuando ponemos nuestra voluntad junto con la Voluntad de Señor.

La recompensa nunca llega a mitad del trabajo, sino cuando hemos terminado de andar nuestra vida. Entonces el Señor nos dará el salario convenido, siempre que hayamos sido diligentes y no hayamos tenido envidia de quienes llegaron a trabajar después de nosotros.

Mientras la paga llega, la Esperanza nos llena, la Fe nos guía y la Caridad nos mantiene.

martes, 4 de noviembre de 2014

Dios conoce lo que te da y lo que te quita. Lo que te da, que te sirva de alivio, no de ruina o destrucción; y lo que te quita, que te sirva de resignación, no de desesperación #SanAgustin (Comentario al Salmo 63,18)

Dios conoce lo que te da y lo que te quita. Lo que te da, que te sirva de alivio, no de ruina o destrucción; y lo que te quita, que te sirva de resignación, no de desesperación #SanAgustin (Comentario al Salmo 63,18)

Dios es el único capaz de ser justo y misercordioso al mismo tiempo. Ambas, justicia y misericordia divina, nos sostienen y nos ayudan a seguir dando pasos hacia delante en el camino de la vida.

Lo que Dios nos da, lo hace por misericordia. No merecemos nada por nosotros mismos, pero Dios desea que vivamos según su misericordiosa voluntad.

Lo que Dios nos quita, lo hace por justicia, para que seamos cocientes de que sólo Dios es necesario en nuestra vida. Sólo la Gracia de Dios nos llena de forma plena.

Por eso lo que nos da es alivio y lo que nos quita, fomenta nuestra la esperanza de sus dones.



lunes, 3 de noviembre de 2014

De qué me sirve odiar la iniquidad y amar la virtud, cuando más bien hago lo que odio y soy indolente para hacer lo que amo? #SanAgustin (Carta 186,12.40).

De qué me sirve odiar la iniquidad y amar la virtud, cuando más bien hago lo que odio y soy indolente para hacer lo que amo? #SanAgustin (Carta 186,12.40).

Es más fácil vaciar algo, que llenarlo de nuevo. Es una ley universal que se corresponde con la entropía y las leyes de la termodinámica.

El pecado es el vacío de Dios de nuestras acciones. Lo cometemos porque es más fácil vaciarlas de Dios que llenarlas de El. Somos perezosos e indolentes porque nuestra naturaleza resquebrajada, deja pasar la Gracia de Dios, sin esfuerzo alguno, por las grietas.

¿Que qué sirve ser una ser mecánico que deja pasar la vida sin más? Sólo la Gracia puede llenar las grietas y transformar nuestra naturaleza. Roguemos al Señor que nos ayude a desear y luchar por santificarnos.



domingo, 2 de noviembre de 2014

Ser Santos en pleno siglo XXI. Santa Catalina de Siena


Ayer hemos celebrado la Solemnidad de Todos los Santos. Hoy recordamos a los fieles difuntos, sin perder de vista que la santidad es el objetivo final que el Señor quiere para nosotros. La santidad es la gran desconocida para la sociedad actual. Parece que es algo antiguo e inhumano. Es algo que nadie desea, porque siente que ser santo no le va a traer beneficio alguno. Pero la santidad conlleva bienes para nosotros mismos y para los que nos rodean.

Advierte que la perfección de los actos del alma que está en este estado perfecto depende de la mayor prontitud en obedecerme y de la más perfecta esperanza que pone en mí, su Creador, habiendo perdido ya toda esperanza en sí misma.

Los más perfectos pescan con más abundancia. Estos dan un sonido suavísimo, que sale de dentro de la ciudad del alma, puesto que las puertas están a la vez cerradas y abiertas. Cerrada está la voluntad al amor propio y abierta a mi amor y al del prójimo. (Seguir leyendo...)

sábado, 1 de noviembre de 2014

Comienza desde aquí si quieres llegar al conocimiento claro de la verdad. Si quieres ser llevado del camino de la fe a la posesión de la visión, comienza por la confesión. #SanAgustin (Comentario al Salmo 146,14)

Comienza desde aquí si quieres llegar al conocimiento claro de la verdad. Si quieres ser llevado del camino de la fe a la posesión de la visión, comienza por la confesión. #SanAgustin (Comentario al Salmo 146,14).

Si queremos ver a Dios, tenemos que poseer un corazón limpio y transparente. Un corazón lleno de Agua Viva y Espíritu. Para ello debemos llenarnos de este Agua, que si la tomamos nunca más tendremos sed.

El pecado es la ausencia de Dios en nosotros. ¿Cómo llenar ese vacío? Como todo recipiente vacío, lo primero es abrir la tapa, que es confesar, hacer visible, evidenciar el vacío. Después podrá entrar el agua viva que nos llena de gozo y sentido.

¿Queremos ver a Dios? Dejemos que El nos llene completamente.

viernes, 31 de octubre de 2014

Anhelad que os reprenda el justo con misericordia y no améis que os alabe el pecador con burlas. #SanAgustin (Comentario al Salmo 140,13).

Anhelad que os reprenda el justo con misericordia y no améis que os alabe el pecador con burlas. #SanAgustin (Comentario al Salmo 140,13).

¿Duele que nos señalen nuestro errores? Mucho, porque la soberbia y la envidia nos carcomen el corazón. Cuando una persona justa, nos habla de forma clara, para señalarnos nuestros errores, tenemos que dar gracias al Señor.

Cuando un pecador alaba nuestros errores, se está alabando a si mismo y burlándose de nosotros. Sus palabras son para él mismo, aunque nosotros creamos que vienen para alabarnos.

La justa reprimenda, es una gracia de Dios. La injusta alabanza, nos vacía de la Gracia de Dios. ¿Que tendríamos que preferir? Sin duda la reprimenda que duele, pero cura.




jueves, 30 de octubre de 2014

Pon tu pecado delante de ti, para que no esté ante Dios, y tú no estés delante de ti, para que estés delante de Dios #SanAgustin (Comentario al Salmo 122,3)

Pon tu pecado delante de ti, para que no esté ante Dios, y tú no estés delante de ti, para que estés delante de Dios #SanAgustin (Comentario al Salmo 122,3)

Cuando oramos o recibimos los sacramentos ¿Dónde ponemos nuestros pecados, nuestro vacío de Dios? Si ponemos nuestro pecado delante, Dios llenara el vacío que hay dentro de nosotros.

Cuando nos presentamos ante el Señor ¿Escondemos la ausencia y necesidad del Señor? ¿Nos mostramos como el fariseo ante el publicano? Llenos de soberbia por lo que aparentamos ser y damos gracias a Dios por habernos hechos tan perfectos y buenos.

No pongamos nuestras apariencias delante de nosotros, porque Dios quiere vernos tal cual somos y nuestra humildad, llenarnos de Él.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El Espíritu Santo nos amonesta y exhorta a que ofrezcamos el sacrificio de confesión a Dios. La confesión o es de alabanza a Dios o es de nuestros pecados #SanAgustin (Comentario al Salmo 117,1).

El Espíritu Santo nos amonesta y exhorta a que ofrezcamos el sacrificio de confesión a Dios. La confesión o es de alabanza a Dios o es de nuestros pecados #SanAgustin (Comentario al Salmo 117,1).

¿Qué es el sacrificio? Es hacerse sagrados, santos. Es divinizarse, entendido como acoger a Dios en nuestro corazón. El sacrificio necesita de renuncia y por lo tanto, necesita la misericordia de Dios con nosotros. Sin la Gracia de Dios no podemos negarnos a nosotros mismo.

El Sacrificio de la confesión es negarse a sí mismo, para que la Gracia del Señor sane nuestras heridas y llene nuestro no ser, nuestro vacío.

La confesión es de alabanza, cuando confesamos nuestras limitaciones y nos maravillamos de la misericordia de Dios. La confesión es de nuestros pecados, cuando miramos a nuestro interior y vemos el vacío de ser, el vacío de Dios que portamos dentro.

martes, 28 de octubre de 2014

¿Cuál es la palabra del hombre ante Dios? La confesión de los pecados. Confiesa a Dios lo que eres, y habrás hablado con El #SanAgustin

¿Cuál es la palabra del hombre ante Dios? La confesión de los pecados. Confiesa a Dios lo que eres, y habrás hablado con El (#SanAgustin Comentario al Salmo 103,4,18)

¿Qué es el ser humano? Como decía Santa Catalina de Siena, somos el no ser, mientras que Dios es quien Es. ¿Que necesitamos? Conocernos y reconocernos tal cual somos. Es la única forma de que la puerta de nuestro corazón se abra a la Gracia de Dios.

¿Dónde decir lo que somos? En la confesión de nuestros pecados, ya que el no ser se evidencia y la Gracia llena es vacío que nos llenaba de dolor y sufrimiento. Confesando lo que no somos, estamos hablando directamente con Dios.

Hoy en día desdeñamos los sacramentos y nos parecen únicamente ritos sociales. El ignorante es capaz de rechazar con alegría el mayor tesoro y el mayor don.

lunes, 27 de octubre de 2014

He ahí por qué me entristezco por lo que queda por enmendar, pero me consuelo por las numerosas bellezas que me rodean #SanAgustin (Carta 78,9)

He ahí por qué me entristezco por lo que queda por enmendar, pero me consuelo por las numerosas bellezas que me rodean #SanAgustin (Carta 78,9)

La Gracia es necesaria para que la acción del ser humano sea buena. ¿Cuántas cosas tenemos que enmendar? Tantas como hayamos hecho sin contar con el Señor. Tantas como hayamos emprendido sin someternos a la Voluntad de Dios.

Pero ¿Es lógico quedarnos en un estado de tristeza y pesar? Es evidente que no, ya que todo lo bello que nos rodea es un regalo de Dios. Un reflejo de su divinidad y una pista que nos recuerda que sin El nada podemos.

Encontremos consuelo en el Señor y todo lo que refleja su divina misericordia y justicia.


domingo, 26 de octubre de 2014

Renunciar a la Verdad es letal para la Fe. Benedicto XVI


Tras una semana de la finalización del Sínodo de Familia es interesante volver la vista atrás, para hacer balance y sacar conclusiones. El Papa Francisco ha señalado las tentaciones que ha detectado durante el proceso:

La tentación del endurecimiento hostil, esto es el querer cerrarse dentro de lo escrito (la letra) y no dejarse sorprender por Dios, por el Dios de las sorpresas (el espíritu); dentro de la ley, dentro de la certeza de lo que conocemos y no de lo que debemos todavía aprender y alcanzar. Es la tentación de los celosos, de los escrupulosos, de los apresurados, de los así llamados "tradicionalistas" y también de los intelectualistas.

La tentación del “buenismo” destructivo, que en nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin primero curarlas y medicarlas; que trata los síntomas y no las causa ni las raíces. Es la tentación de los "buenistas", de los temerosos y también de los así llamados “progresistas y liberalistas”.

La tentación de transformar la piedra en pan para terminar el largo ayuno, pesado y doloroso (Cf. Lc 4, 1-4) y también de transformar el pan en piedra, y tirarla contra los pecadores, los débiles y los enfermos (Cf. Jn 8,7) de transformarla en “fardos insoportables” (Lc 10,27).

La tentación de descender de la cruz para contentar a la gente, y no permanecer, para cumplir la voluntad del Padre; de ceder al espíritu mundano en vez de purificarlo e inclinarlo al Espíritu de Dios.

La tentación de descuidar el “depositum fidei”, considerándose no custodios, sino propietarios y patrones, o por otra parte, la tentación de descuidar la realidad utilizando ¡una lengua minuciosa y un lenguaje pomposo para decir tantas cosas y no decir nada!

En estos días he leído multitud de análisis que se centran en uno o dos, de estas tentaciones, olvidando las demás. Podemos resumir las tentaciones en la tentación de ajustar la praxis eclesial, a las diferentes sensibilidades y carismas que poseemos. Es decir, la tentación de convertir la Iglesia en la iglesita de mis deseos. Desde quienes se cierran en la letra vacía de vida, hasta quienes desechan la santidad como única solución a nuestros sufrimientos.


El fin de la Iglesia es misionar y proclamar el Evangelio, dentro y fuera de sí misma. Todos necesitamos conversión, tanto si estamos integrados en la Iglesia, como si estamos alejados o fuera de ella. El fin último de cada uno de nosotros, es que el Señor nos haga santos a través de su Gracia. Por ello la misión es esencial como Iglesia y la Verdad es la luz que nos guía en el camino. (Seguir leyendo)

sábado, 25 de octubre de 2014

El amor distingue del mundo a los santos y hace que vivan juntos con una sola alma en la casa ‪#‎SanAgustin‬ (Tratado sobre el Evangelio de San Juan 76,2)

El amor distingue del mundo a los santos y hace que vivan juntos con una sola alma en la casa ‪#‎SanAgustin‬ (Tratado sobre el Evangelio de San Juan 76,2)

La santidad es la única respuesta al sufrimiento y por lo tanto, la única respuesta para poder vivir unos junto a otros. Negarnos a nosotros mismos y así afirmar a Cristo, es el camino para ser uno en Quien únicamente es.

Nuestros egoísmos, vanidades, soberbias, envidias, se reducen a cero cuando el Señor es Quien es y nosotros aceptamos que no somos por nosotros mismos.

¿Cómo vivir en comunidad cuando tenemos tantos carismas y sensibilidades diferentes? Aportando los dones del Señor a la comunidad y dejando nuestros pecados fuera de la casa.



viernes, 24 de octubre de 2014

La hermosa integridad de andar unidos. San Agustín

Cuando los últimos se armonizan con los primeros, se mantiene la más hermosa integridad ‪#‎SanAgustin‬ (Sermón 299C,1)

¿Qué nos une a todos los seres humanos? Aquello que nos hace humanos, nuestra naturaleza. No podemos decir que nada del prójimo nos es ajeno, porque hemos sido creados de la misma arcilla, por la mismas Manos.

Entonces ¿Por qué nos gusta tanto sentirnos superiores unos a otros? En la unidad está el Señor, ya que cuando nos unimos en Su Nombre, El está entre nosotros.

Para ello es necesario que los últimos y los primeros sean una misma carne y se ayuden unos a otros. Los primeros ayudan a los más lentos a llegar más lejos. Los últimos ayudan a los primeros a no sentirse solos y diferentes.



domingo, 19 de octubre de 2014

Sínodo de la Familia: la Iglesia no excluye. San Hilario de Poitiers

Ha terminado el Sínodo extraordinario de la Familia y durante un año podremos reflexionar sobre las consecuencias de cualquier cambio en la praxis pastoral. Este año, nos permitirá reflexionar sobre lo que se ha dicho y sobre los que no se ha dicho en el Sínodo. Sobre lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho.

Para empezar la reflexión traigo unas palabras del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Mónaco de Baviera, presidente de los obispos alemanes y miembro del grupo de cardenales consejeros del Papa. El Cardenal Marx comenta un punto clave que propicia el nuevo enfoque pastoral, que propone: La exclusión. Ha terminado el Sínodo extraordinario de la Familia y durante un año podremos reflexionar sobre las consecuencias de cualquier cambio en la praxis pastoral. Este año nos permitirá reflexionar sobre lo que se ha dicho y sobre los que no se ha dicho en el Sínodo. Sobre lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho. 

Para empezar la reflexión traigo unas palabras del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Mónaco de Baviera, presidente de los obispos alemanes y miembro del grupo de cardenales consejeros del Papa. El Cardenal Marx comenta un punto clave que propicia el nuevo enfoque pastoral, que propone: La exclusión.


«La exclusión no es el lenguaje de la Iglesia»; no es posible decir a las personas que viven en situaciones familiares “irregulares”: «Tú eres un cristiano de segunda». Aunque el Sínodo no acoja el término de “gradualidad”, porque se requiere una profundización teológica, lo importante es que «se tomen en serio las situaciones de las personas, hay que reconocer lo que hay de evangélicamente bueno en las situaciones, incluso cuando no hay sacramentalidad en la relación». (Seguir leyendo)


domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Por qué hay iniquidad en la Iglesia? Responde San Agustín


Muchos de nosotros nos preguntamos la razón que lleva al Señor a permitir la iniquidad dentro de la Iglesia. ¿No debería el Señor ocuparse que todo funcionara al 100%? La Iglesia tendría que estar compuesta por seres angélicos, perfectos y fieles, para que no existieran infidelidades y errores. La realidad nos demuestra que todos somos incoherentes, igual que los dos hermanos que aparecen en el Evangelio de hoy domingo (Mt 21,28-32).

No cabe duda que la Iglesia sufre constantemente por nuestros errores. Pero el mal tiene una función que solemos olvidar: evidenciar aquello que está caduco y necesita ser podado.

Tenemos nuestra incoherencia representada en los dos hermanos del Evangelio. Uno que le dice no al Padre, pero que termina haciendo su voluntad. El otro, que le dice que sí pero no hace lo que el Padre le ha indicado. Realmente nos quedan otras dos posibilidades que no se tratan en el Evangelio: el que dice que sí y hace lo que el Padre indica. La otra sería el que dice que no y no hace la voluntad del Padre.

Cristo no habla de las dos posturas incoherentes. Las dos que son coherentes no necesitan de demasiadas explicaciones. Ojala todos fuésemos capaces de decir sí y hacer lo que Dios desea de nosotros. Nos encontraríamos viviendo ya en el Reino de Dios. Pero, el Reino de Dios no es de este mundo. (seguir leyendo)

domingo, 21 de septiembre de 2014

Dios nos devuelve la imagen perdida. San Efrén de Siria

La parábola de los obreros de la hora undécima no es sencilla de comprender. Hace unos días, escuché en Radio María a varias personas que llamaron quejándose de lo poco justo que parece Dios con los obreros. Medimos la justicia y la misericordia de Dios con nuestros erróneos juicios y humanas medidas. En nosotros anida la envidia nos impide comprender la justicia y la misericordia que Dios nos ofrece.

Estos hombres querían trabajar pero «nadie les había contratado»; eran trabajadores, pero sin hacer nada por falta de trabajo y de amo. Seguidamente, una voz les ha contratado, una palabra los ha puesto en camino y, en su celo, no ajustaron el precio de su trabajo como lo habían hecho los primeros. El amo ha evaluado su trabajo con prudencia y les ha pagado tanto como a los demás. Nuestro Señor pronunció esta parábola para que nadie diga: «Puesto que no fui llamado cuando era joven, no puedo ser recibido». Enseñó que, sea cual sea el momento de su conversión, todo hombre es acogido. [...]


Lo que damos a Dios es muy poco digno de él y lo que nos da es muy superior a nosotros. Se nos contrata para un trabajo proporcionado a nuestras fuerzas, pero se nos propone un salario mucho mayor que el que merece nuestro trabajo. [...] Se trata de la misma manera a los primeros que a los últimos; «recibieron un denario cada uno» que llevaba la imagen del Rey. Todo esto significa el pan de vida (Jn 6, 35) que es el mismo para todos; es único el remedio de vida para los que lo comen. (Seguir leyendo)

domingo, 14 de septiembre de 2014

La Cruz no es simulación ni simulacro, es signo de la Verdad

Hoy celebramos la fiesta de la Exaltación de la Cruz. En plena postmodernidad esta fiesta parece una locura incomprensible. Muchas personas se sorprenden que demos tanto valor a un instrumento de tortura y muerte. Incluso ven en nuestro comportamiento un cierto disfrute sado-masoquista, avivado por los prejuicios que dispersan los medios y un entendimiento perverso del placer que parece que puede ser conseguido por medio del dolor. Pero la Cruz no es nada de esto. Es un signo que marca el camino de Cristo y también nuestro camino.

¿Cómo explicar a una persona actual qué es la Cruz y su importancia? No es sencillo, ya que antes de sentir dolor, estamos dispuestos a cualquier cosa. No nos importa tomar drogas o embotar nuestra mente de mil formas. El dolor es el gran enemigo que buscamos hacer desaparecer sin pensar en los medios que se nos ofrecen para ello.

Para escapar del dolor somos capaces de crear realidades alternativas que nos distraigan. Realidades que creamos para no pensar en nosotros mismos y quienes tenemos a nuestro lado. Nos han hecho creer que necesitamos una realidad personal que nos aísle convenientemente de aquello que nos hace sufrir. Para muchos es mejor dejar de sentir antes de que aceptar nuestra naturaleza humana. ¿Por qué vivimos cada vez más alejados los unos de los otros y de todo lo que nos rodea?

Quizás es porque la realidad en su sentido auténtico, ha dejado de existir para la gente. Sólo es real aquello que te muestra la televisión, y cuando tu propia experiencia no coincide con lo que ves, piensas que eso te pasa porque eres un bicho raro, una excepción. Piensas que eres el único que no es feliz, mientras que el resto sí lo es porque lo dice la televisión. Y te deprimes (P. Santiago Martín. La última Aparición de la Virgen)

Vivimos en una sociedad llena de simulacros, en la que disimulamos continuamente, para sentirnos seguros. Un simulacro es un mentira que representamos como si fuera verdad. Los simulacros son la esencia de la sociedad postmoderna que nos rodea. (Seguir leyendo)

domingo, 7 de septiembre de 2014

La unidad es Cristo. San Juan Crisóstomo

En el Evangelio de hoy domingo, el Evangelista San Mateo relata una serie de frases del Cristo, todas ellas relacionadas con la unidad de la comunidad. Empieza con la necesaria corrección fraterna y termina diciendo que cuando la comunidad se reúne en Su Nombre, El está en medio de nosotros.

La comunidad cristiana es un don de Dios, pero no siempre es así para nosotros. Nos es complicado vivir unidos nuestra fe, trabajando por el Reino de Dios sin fisuras. Pero esto no es un problema actual. Incluso en medio de los Apóstoles surgían roces y problemas constantemente. En los primeros tiempos del cristianismo también era así:

Allí donde hay caridad, el Hijo de Dios reina con su Padre y el Espíritu Santo. Él mismo lo ha dicho: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Amar es encontrarse unidos, es el carácter de una amistad tan fuerte como real.


Me diréis: ¿Es que hay gente tan miserable como para no desear tener a Cristo en medio de ellos? Sí, nosotros mismos, hijos míos; le echamos de entre nosotros cuando luchamos los unos contra los otros. Me diréis: ¿Qué dices? ¿No ves como estamos reunidos en Su Nombre, todos dentro las mismas paredes, en el recinto de la misma iglesia, atentos a la voz de nuestro pastor? No hay la más pequeña disensión en la unidad de nuestros cánticos y plegarias, escuchando juntos a nuestro pastor. ¿Dónde está la discordia? (seguir leyendo...)

domingo, 31 de agosto de 2014

La postmodernidad y la cruz. Tomás de Kempis

¿Qué significa la Cruz para una persona del siglo XXI? La cruz es un signo que puede ser entendido de muchas formas. Una de ellas es un signo estético que se tatúa en la piel, de la misma forma que serpientes o calaveras. La cruz significa para otras personas, un movimiento de personas extrañas, anticuadas y desprovistas de toda lógica: los cristianos. Ponen en sus salas de reunión a una persona sufriente llena de heridas. Se preguntan  ¿Cómo se puede mirar y admirar algo así todos los domingos?

Pero para los cristianos, las Cruz es más que todo eso. Hablar de la Cruz es hablar de vida y de compromiso. Quien no acepta la Cruz de su vida, no vive realmente. Se dedica a distraerse y olvidarse de la Verdad que subyace en el hecho de ser humanos.

Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Si contra tu voluntad la llevas, cargas y te la haces más pesada: y sin embargo conviene que sufras. Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave.

¿Piensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? ¿Quién de los Santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación? Nuestro Señor Jesucristo por cierto, en cuanto vivió en este mundo, no estuvo una hora sin dolor de pasión. Porque convenía, dice, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y así entrase en su gloria (Lc 24,46s). Pues ¿cómo buscas tú otro camino sino este camino real, que es la vida de la santa cruz? […]  Seguir leyendo
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