lunes, 11 de julio de 2011

¿De quién es la Verdad?

Ahora bien, nadie posee con seguridad los bienes que puede perder contra su voluntad. Pero la verdad y la sabiduría nadie la puede perder contra su voluntad; porque nadie puede ser separado de ella por la distancia de lugar, y así, cuando hablamos de separación de la verdad y de la sabiduría, entendemos por esto la perversión de la voluntad, que menosprecia las cosas superiores y ama las inferiores. Por lo demás, nadie quiere una cosa sin quererla.

Tenemos, pues, en la verdad un tesoro, del que todos gozamos igualmente y en común; ningún sobresalto, ningún defecto menoscaba este gozo. No tiene, no puede tener la verdad amadores envidiosos entre sí; a todos se da igualmente toda, y a todos y cada uno en suma castidad. Nadie dice al otro: Retírate para acercarme yo: apártate tú para abrazarla yo; no, todos están estrechamente unidos a ella, todos la poseen toda a la vez. Sus manjares no se dividen en partes; nada de ella bebes tú que no pueda beber yo.

Nada de lo que de ella participas conviertes en algo exclusivamente tuyo, sino que todo lo que de ella tomas queda íntegro también para mí. Lo que a ti te inspira, no espero que vuelva de ti para inspirármelo a mí; porque nada de la verdad se convierte nunca en cosa propia de alguno o de varios, sino que simultáneamente es toda común a todos. (San Agustín. Tratado sobre el Libre Albedrío Cap XIV, fragmento)


Este texto de San Agustín nos muestra una característica de la Verdad que rara vez tenemos en cuenta: la verdad no tiene propietario. ¿No es soberbia sentirse mínimamente poseedor de algo de ella?

Entonces ¿Por qué somos tan dados a discutir por la Verdad? En general lo que defendemos no es la Verdad, sino nuestra verdad frente a la de los demás. Con lo fácil que es ir a beber de la fuente de vida eterna y dejarnos de disputas. Pero para beber hay que arrodillarse públicamente ante la fuente de la Verdad y eso hiere nuestro orgullo.

8 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

Amigo Miserere, me imagino que te refieres al mundo de lo opinable.

Porque, en el plano objetivo, sabemos que Cristo es la Verdad, y que la Iglesia es la columna y el fundamento de la misma.

"Iglesia, casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad" (1 Timoteo 3, 15)

Y en Juan 1, 17."la Gracia y la Verdad vinieron con Jesucristo"

Gracia y Verdad vienen juntas, siempre, por la Iglesia de Cristo.

Como bien dice un amigo: la Iglesia nos mantiene en la verdad. (También en verano)

Un abrazo

Escritos en tu nombre dijo...

Que buen texto. Me has dejado sin palabras. San Agustín era sabio como ningun otro. Defendemos la verdad, el problema es darnos cuenta si no será,nuestra verdad.

Rosa

Miserere mei Domine dijo...

Hola Alonso.

No capto a qué te refieres con "el mundo de lo opinable". Quizás te refieras a la frase en que indicaba que tenemos una tendencia natural a discutir por la verdad de cada cual. Intento aclarar el asunto:

A veces discutimos hasta de lo que vemos delante nuestra. Nos cuesta dejar las lentes de nuestras ideologías y ver la Verdad sin tintarla a nuestro gusto.

Que un embrión es un ser humano es científicamente irrefutable, pero discutimos sobre ello. Que una familia coherente es mejor que mil parches y trastueques, también.

Discutimos por las ideologías, incluso de lo que no es opinable. La Verdad deja de tener importancia porque lo que nos interesa es nuestra verdad. Nuestro deseo de re-crear a nuestra imagen personal, tanto al ser humano y el universo.

Otro ejemplo son los "cristos" inventados según las ideologías de cada cual y que se intentan sustentar en lecturas parciales de los evangelios que se mezclan con descontextualizaciones ideologías.

¿Por qué no dejarnos de esas ridiculeces y beber directamente de los Evangelios?

Y para rematar, la infausta frase de nuestro todavía presidente: "la libertad os hará verdaderos". Sin comentarios *_*

En este sentido era mi reflexión. Gracias por compartir tu comentario.

Un abrazo en Cristo :)

Miserere mei Domine dijo...

Me alegra que le haya gustado el texto, "Escritos en tu Nombre". San Agustín es una fuente de lucidez maravillosa. Diría que me resulta refrescante leerlo en medio de la canícula. Es como un soplo de aire fresco para el espíritu. :)

Un abrazo en Cristo

Alonso Gracián dijo...

Me refería ciertamente a eso que has mencionado.
Con tu comentario he entendido perfectamente a qué te refieres,y estoy de acuerdo.

Te refieres a que cada uno rechaza la Verdad porque lo que quiere es llevar la razón.

En definitiva, no les interesa la verdad objetiva de las cosas, sino salirse con la suya.

¿No es así?

Un abrazo

Marian dijo...

Es cierto Miserere,lo que defendemos,
no es la " VERDAD", sino nuestra verdad , frente a la de los demás.
Dios rico en misericordia, nos ayude
en esta negación de nosotros.
¡Muchas gracias!
Bendiciones!!!

Miserere mei Domine dijo...

Cierto estimado Alonso. Queremos siempre tener la razón. Queremos que nuestra cómoda verdad personal sea la que se imponga a los demás.

Estuve tentado de enlazar este texto con el episodio de Caín y Abel para resaltar las envidias que se despiertan entre hermanos por el hecho de querer acaparar a Dios para uno mismo. Pero en verano mejor las cosas sencillitas y de una en una.

En otro post entraré en ello :)

Gracias por retornar de nuevo por estos pagos :)

Miserere mei Domine dijo...

Totalmente de acuerdo Marián :) defendemos nuestra cómoda "verdad" personal con tanta vehemencia que a veces hasta parece que llevamos la razón.

Gracias por su comentario.Un abrazo en Cristo :)

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