viernes, 11 de diciembre de 2009

Mística cristiana

El concepto de mística en el cristianismo difiere de otras místicas diversas. La mística cristiana se apoya en la dinámica de la sacralidad: revelación de Dios al ser humano <–> búsqueda de Dios por parte del ser humano. Aunque Dios se revela gratuitamente y con sobreabundancia, tenemos que tener una predisposición activa para hacer nuestra la revelación.

En la etimología de la palabra “mística” encontramos pistas nada desdeñables para comprender el significado de esta palabra. La palabra mística procede del verbo griego “myein” que significa encerrar. “Místikos”, será por lo tanto lo cerrado u oculto a la vista directa. Lo místico está en relación directa con el misterio. Es decir, la mística cristiana trata de penetrar en el misterio cristiano. Pero este misterio no es algo que se posea por parte de unos pocos elegidos y por lo que hay que pagar tributo de hombre para acceder. Lo oculto está delante de nuestros ojos y solo tenemos que tener la voluntad de acceder para encontrarlo en todo lo que existe.

Cabría preguntarnos, por qué Dios se muestra de manera misteriosa, oculta y velada. Lo oculto, lo velado, salvaguarda la libertad que Dios nos ha regalado para aceptar o no su existencia. Sin lo oculto, no tendríamos libertad y voluntad propia para decidir sobre nuestra vida y acciones.

La mística es el camino que busca y encuentra a Dios en todo lo que existe. La mística busca penetrar en el misterio que vela a Dios para darnos libertad. Pero la mística no es un camino único ya que existen múltiples enfoques... emocionales, intuitivos o intelectuales... sin que cada aspecto invalide los demás. Más bien todo lo contrario, cada aspecto complementa los demás dando coherencia, profundidad y sentido a nuestra Fe.

Pero ¿Cómo podemos entender la mística cristiana? El cristianismo oriental ha sabido compendiar el camino místico dividiéndolo en tres fases que se desarrollan simultáneamente, aunque en proporciones diferentes: praxis, contemplatio naturalis y theosis.

La primera etapa es la del trabajo de control del cuerpo, emociones e intelecto. Es el desarrollo y la comprensión de la templaza y la humildad como virtudes. Sin control de las herramientas de búsqueda, no podremos llegar muy lejos. En esta etapa la gracia de Dios se entrelaza con nuestra voluntad en un trabajo diario de ascetismo y virtud.

La segunda es la etapa de contemplación y comprensión de la revelación de Dios, tanto la natural como la sobrenatural. Ambas revelaciones se complementan y se dan consistencia una a otra. Para contemplar y comprender de nuevo tenemos que suplicar la gracia de Dios y complementarla con nuestra voluntad. La voluntad por si misma no sirve de nada si Dios no nos regala la gracia necesaria para avanzar.

Por último tenemos la theosis o “divinización”. Aunque la palabra nos induzca a pensar en hacernos dioses, no se trata de eso. Se trata de convertirnos en herramienta de Dios que actúa dentro de la comunidad de creyentes que es la Iglesia.

En el camino de la mística se suelen dar visiones parciales que nos impiden seguir el camino hasta el final. Si solo aspiramos a la praxis, quedaríamos encerrados en nosotros mismos e incapacitados para transformar el mundo como levadura que se mezcla con la masa para hacerla fermentar.

Si nos quedamos en la contemplación, nos vaciaríamos, sin más, en la soledad de la inmensidad de todo lo revelado. Olvidamos que no somos nosotros mismos nuestro objetivo… el objetivo es hacer llegar al mundo el Reino de Dios.

La theosis tampoco es un estado final, estático o de éxtasis. Si el objetivo fuese personal, la redención de Cristo solo hubiera actuado sobre El mismo. El camino de la cruz hubiera servido solo a Dios y a nadie más… y es evidente que el camino de la cruz nos redimió a todos por medio de Dios mismo.

La originalidad y diferencia del cristianismo es su carácter comunitario, eclesial y social. El Reino de Dios no es un logro personal y nuestra salvación solo acontece cuando nos negamos a nosotros mismos para darnos a los demás de forma consciente y dinámica.

Las místicas no cristianas suelen centrarse en el individuo por medio de praxis solitarias. Nos encontraríamos con el modelo de eremitas desafectados del mundo que viven por y para si mismos. La mística cristiana se centra en Dios, se desarrolla en la comunidad y se vuelca al mundo para transformarlo. La acción es también mística y se desarrolla dentro del mundo por medio de la Iglesia. Los grandes místicos cristianos han unido praxis, contemplatio y theosis enfocando su acción sobre el mundo, por medio de la Iglesia. Miremos a Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, entre otros y nos daremos cuenta que su mística fue todo menos inacción o vacío. Por eso Cristo predicó al mundo y ordenó a sus apóstoles que difundieran activamente el evangelio.

15 comentarios:

ver con los ojos del corazon dijo...

Querido Miserere..interesante esa abordación sobre la Mística...

Bien...yo tengo un profundo respeto por todo tipo de místicos...dentro de la Iglesia, fuera, ermitaños -de los cuales nadie creo pueda decir que viven para ellos, aunque aparentemente lo pudiera parecer, pero su actividad oculta a los hombres, puede serles de grsn Servicio... Eso sería tema de otro comentario.

Si..respeto todo tipo de místicos...cristianos, adavaítas, sufíes, hinduístas, budistas, musulmanes... Mientras sean auténticos en su búsqueda y genuinos.

Los que están dentro...los que están fuera de la Iglesia.. Para mi eso son términos relativos...dentro...fuera....?

Quien puede juzgar la realidad del dentro y fuera respecto a DIOS?

Yo te digo mi postura...abierta a diferentes manresa de vivir esa mística...que busca ese ENCUENTRO por diferentes vías...hacia un ÚNICO CONOCIMIENTO.

Yo sigo a JESÚS...SU PALBRA, SU EUCARISTÍA...y el ejemplo de muchos seres que enfocaron su BÚSQUEDA AL ENCUENTRO CON DIOS.

Muchas gracias, querido hermano por tu blog...tus palabras... y tu presencia cercana... para poder compartir aristas, enfoques y rayos de LUZ.

Un siempre especial Abrazo, Miserere... y gracias por tus palabras en mi nuevecito blog.

Miserere mei Domine dijo...

Hoy en día se suele llamar místico a las personas espirituales o misteriosas, lo que difumina su significado original. La etimología de la palabra mística lo desentraña perfectamente. No lo digo yo... :)

Respetar posturas diferentes y al mismo tiempo dialogar, es lo nos permite aprender. Para ello, el intelecto resulta una herramienta importante para la mística, ya que nos sirve para ponderar, comprender y comunicar. Creo que es necesario, contemplar y comprender para definir, diferenciar y comunicar. Si llamamos perro a todo cuadrúpedo... quizás vivamos más felices, pero con ello aceptaríamos nuestra incapacidad de ir más allá de nuestros deseos a la hora de comprender el cosmos. Estaríamos renunciando a la contemplatio naturalis... y alejándonos del camino místico cristiano. Dicho con sumo respeto a quienes piensen de otra forma.

Por otra parte, creo que la pertenencia a la Iglesia depende de cada cual. La Iglesia es la asamblea de creyentes cristianos que siguen lo que Jesús según lo que dijo a sus apóstoles y quedó escrito en evangelios y la tradición. La Iglesia es unidad y coherencia con el mensaje y misterio cristiano. Nadie aparta o incluye a otra persona de la Iglesia... cada cual se aparta o se incluye por si mismo. Somos libres y por la misma libertad... responsables. No podemos eludir la responsabilidad de nuestros actos por mucho que nos desagraden las consecuencias de lo que hacemos, pensamos o decimos.

Dicho esto, permíteme comentarte que para mi si tiene significado dentro y fuera.. ya que representa la voluntad de unidad o divergencia de cada cual. Si no lo hiciera pecaría de irrespetuoso frente a mis semejantes y frente a Dios mismo.

Dando un paso más dentro del fractal de los paradigmas... si para mi, dentro y fuera fuesen lo mismo... negaría el sentido de orden universal que se da desde el interior de átomo hasta los agujeros negros. Negaría a Dios mismo si niego sus leyes. Es peligroso relativizar el concepto de unidad/disgregación... El episodio del Edén precisamente tiene mucho de esto... desear ser como dioses es disgregarse de Dios... y zas... estamos fuera del Edén por propia voluntad. Lloraremos y patalearemos... pero es lo que quisimos.

Gracias por dialogar... así aprendemos todos :)

Maricruz dijo...

Qué manera de sacar al hombre de sí mismo y volcarlo hacia el encuentro Dios y hacia los demás. No, si lo que digo es que este cristianismo nuestro de verdad construye un ser humano integral.
Gracias Miserere.
Feliz fin de semana.

ver con los ojos del corazon dijo...

Querido Miserere..`poco que aportar... para no apuntar a la dualidad.

Silencio...

Cuando se ha tenido la Experiencia de DIOS en lo íntimo de neustro SER... uno se sitúa o mejor dicho eso le sitúa... en una comprensión más allá de todas las religiones...y por supuesto del DENTRO Y FUERA.

Perdona...pero hablo desde esa experiencia que va a lo esencial...más allá de ser cristiano -yo me considero- o de otra religión...cura, ermitaño, monje.

Creo que muchas peronas tienen -tenemos- un nivel de conciencia que oímos SU LLAMADA...que se traduce y manifiesta como una absoluta necesidad de ir a SU ENCUENTRO. Ese nivel, es para mi la MISTICA...en unos más manifiesto, desarrollado y patente que en otros.

Ir hacia LA UNIDAD...dentro de nosotros...y con lod demás...nos sitúa más allá del DENTRO Y FUERA...nos sitúa en EL CENTRO-CRISTO.


Iremos compartiendo, siempre cercana a ti...:)

Un nuevo Abrazo en Cristo, Miserere... si te incomoda o molestan mis aportaciones...o decidas que no te visite, dímelo...me sabrá mal... pero lo aceptaré.

Miserere mei Domine dijo...

Hola Carmen :)

No solo no me molesta que compartas lo que estimes, sino que agradezco de corazón que lo hagas. :)

Dialogando y confrontando luces se aprende una barbaridad... ya que salimos de nuestra cómoda verdad personal. De ahí que no tenga escrúpulos en preguntarme y preguntar sobre aspectos que pueden ser incómodos. No se trata de poner en duda la verdad de los demás... lo que hago es poner en duda mi verdad... con la esperanza de encontrar la Verdad.

Por ejemplo, me pregunto ¿hasta qué punto podemos generar nuevos significados para las palabras según nos conviene? ¿Por qué hablar de mi mística o la tuya...si es posible entender qué es la mística de manera unitaria? ¿Por qué predisponerse a entender como relativo algo absoluto? Si una persona decide estar fuera/dentro de algo ¿Quién soy yo para decir que esa dimensión inclusiva/exclusiva es innecesaria?

Un paso adelante con razonamiento incluido:

Si planteas a Dios-Cristo como centralidad... quedamos todos fuera de ella. En geometría nos referiríamos a una condición de cero dimensiones... y por lo tanto excluyente a todo lo que no es si misma.

Dios como centro resulta ser un Dios lejano e inaccesible. Los agnósticos utilizan precisamente este tipo de definiciones para desentenderse del problema de Dios.

Si llevamos esta premisa a la dimensión religiosa del ser humano... es evidente que nos topamos con la inutilidad de las religiones para el acceso a Dios. Si Dios no es accesible y las religiones son los caminos que nos permiten re-ligarnos a El... ¿Para que tener o seguir una religión? En todo caso tendremos motivaciones emotivas y subjetivas para hacerlo.

Siguiendo con la premisa de Dios centralidad,... es evidente pensar que las religiones se equiparan e igualan... ya que todas son igualmente incapaces de hacer la tarea que dicen realizar. Todas son iguales o equivalentes... y hasta innecesarias. La mística, como herramienta religiosa que es, termina por ser relativa a cada uno e inconfrontable. Dios sería, en todo caso, una realidad puramente inductiva, a la que cada cual accede de forma personal.

Pongo sobre la mesa una alternativa:

Si planteamos a Dios como una condición de dimensión infinita... entonces nos damos cuenta que ya estamos incluidos en Dios, aunque no unidos a El. Las religiones se vuelven necesarias, ya sus planteamientos serán los que nos hagan unirnos mejor o peor a Dios. El conocimiento se vuelve importante, ya que es necesario discernir, comparar, delimitar, decidir, etc. Al existir múltiples dimensiones a considerar, cada planteamiento religioso es importante y valorable. Entonces podremos decir qué religión re-liga mejor o peor con Dios según el modelo de Dios que cada una tiene. Podremos concluir que re-ligará mejor la religión que mejor se ajuste a la revelación natural y sobrenatural de la que disponemos. El acercamiento a Dios deja de ser una cuestión subjetiva y personal para convertirse en sacralidad: la doble dinámica de revelación y búsqueda que citaba e el post. Dios aparece como una realidad deductiva e inductiva.

Entonces... :) ¿Dios centro o Dios totalidad? Mi experiencia y vida diaria me dice que lo que observo y vivo se ajusta al mejor al modelo de Dios totalidad. Por eso divergemos respetuosamente en nuestras opiniones. No podremos demostrarnos uno a otro que tenemos la razón... ya que Dios no es demostrable. Pero si podemos razonar y aprender uno del otro. Eso es emocionante...

Me encanta que me cuentes cómo ves estas cosas... ya que me puedo poner en tu lugar y poner a prueba mi modelo. Si me doy cuenta que resuelves los interrogantes mejor que yo... recojo tu punto de vista y lo hago mio. Aprendo y me encuentro con esa décima de segundo de felicidad que nos da la iluminación. Aprender es algo maravilloso, pero requiere dudar de forma continua de todo.

Gracias Carmen ;)

ver con los ojos del corazon dijo...

Bueno...pobre de mi... yo no tengo tu discurso Miserere...es que no te acabo...je je...en serio.

Cuando hablo de CENTRO-CRISTO...no me voy por tantas ramas dialécticas...me estoy refiriendo a que ÉL es Central para mi CAMINO...O MEJOR DICHO PARA MI VIDA, PERCEPCIÓN, RELACIÓN...SER.


Yo me refiero a CENTRO como la esencia, el núcleo de mi camino espiritual...del trayecto de mi Alma Miserere...

Es así de sencillo...generalmente soy sencilla y escribo escuchando ese contenido que fluye de dentro de mi. Disculpa, pero no voy a entrar en discutir tus disertaciones...sería algo inútil para mi e interminable...o mejor ...simplemente siento que no debo hacer eso...y además siempre tendrías mil argumentos para rebatirme...pues tu estás muy cultivado y eso te da una base -cuidado, que no te confunda eso- para ir descirniendo. Está bien...lo único que yo funciono en unos parámetros sencillez y experiencia .

Nada, pues...gracias de todas formas...aunque a veces me pierdo con tus elucubraciones...pero me vuelvo a reencontrar...je je.


Bueno pues iremos compartiendo, hermano... Ah! gracias por la información de Meditación...del muchacho que va al Monte Athos y recibe las Enseñanzas del Padre Serafín... Las he leído atentamente, querido Miserer...y no tienen desperdicio. Son para mi un recuerdo de los aspectos que tengo interiorizados en la meditación... ENRRAIZAMINETO, APERTURA Y ENFOQUE A DIOS Y LA LUZ, FLUIR -NO PONER RESISTENCIAS- SER RESPIRADO... EL SUSURRO INTERIOR...LA FE Y BENEFICIO DE LOS DEMÁS...Y LA PRESENCIA DE JESÚS...COMO "CENTRO" Y MAESTRO ÚNICO...

Sin desperdicio el texto... gracias.

Bueno...me retiro a dormir... y a hacer las últimas Pregarias para dormirme...con ÉL...EN ÉL.

"Señor Jesús, hijo de DIOS, ten piedad de mi"...


Un nuevo y sentido Abrazo en CRISTO.

Miserere mei Domine dijo...

Nada Carmen... no pretendo que contestes nada :D Mis "elucubraciones" tan solo pretenden ser mística: búsqueda de Dios.

Parto de que todo el universo debe ser coherente. Eso hace que me apoye en la revelación natural para discernir la sobrenatural y viceversa.

Lo te parece dialéctica :D,tan solo busca seguir lo que dijo Cristo a Pedro: "lo que ataras en al tierra quedará atado en el cielo y lo que desataras en al tierra quedará desatado en el cielo"... que no es más que la máxima esmeraldina: "Tal como es arriba es abajo. Tal como es abajo es arriba".

Dios no puede contradecirse a si mismo... eso me sirve de brújula.

Emoción, intuición y conocimiento son las brújulas que disponemos para el camino hacia Dios. La luz solo la puede poner Dios mismo con su revelación universal y personal: Adveniam Regnum tuum.

Permíteme desconfiar de lo aparece como sencillo, fácil y corto. Mi experiencia ha sido nefasta cada vez que he recurrido al camino corto. Para mi la sencillez no es más que la iluminación de Dios... que tras enfrentarnos duramente a lo aparentemente inexplicable, nos desvela que detrás de los aparentes e inmensos galimatías siempre están las mismas leyes universales funcionando: como es arriba es abajo.

Seguiremos aprendiendo, que es de lo que se trata. Gracias Carmen...

ver con los ojos del corazon dijo...

Cuando hablo de sencillez, Miserere no me refiero a nada corto ni fácil...sólo que me refería a una experiencia de DIOS que más que de libros parte del interior... de la `própia experiencia y de la escucha del Espíritu en todo momento. Si...quizás eso sea fácil y corto o directo... pero no siempre lo es por nuestros propios obstáculos y falta de escucha verdadera.


Bien... siempre gracias y disculpa mi poca corrección al expresarme.

Otro...Abrazo! :)

Miserere mei Domine dijo...

No tengo nada que disculpar Carmen :) al mismo tipo de sencillez era a la que yo me refería. A la que brota como un manantial limpio de nuestro interior. A la intuición interna de Dios.

El el diamante recién salido de la tierra. Valioso, pero necesitado de que se le de forma y se le pula.

Gracias Carmen, en maravilloso aprender :D

Soledad Contreras dijo...

http://bandalina.blogspot.com/

Cristianismo Laico dijo...

El MISTICISMO OCCIDENTAL CRISTIANO: La tradición mística occidental, estuvo siempre influenciada por el Platonismo. Los padres alejandrinos, Clemente y Orígenes fundadores de la teología mística y simbólica, influenciados por la obra de Platón, escribieron sobre tres etapas del camino místico interior. Estas tres etapas que definen los misterios cristianos, también las recogió Gregorio de Niza y más tarde Dionisio Areopagita: Santa Teresa decía que los místicos cristianos se imaginaban su camino hacia el éxtasis o experiencia de trascendencia como una escalera al cielo que debería remontarse paso a paso. Esta escala de la perfección, tenía tres estados principales; el primero se llamaba la vida purgativa, el segundo la vida iluminativa y el tercero la vida unitiva, que representaba el estado de la perfecta contemplación. La vida purgativa necesita lógicamente una autodisciplina o ascetismo, ya que requiere del aislamiento de las cosas de este mundo para interiorizarse y auscultarse, haciendo un examen de conciencia identificando nuestros defectos o rasgos negativos que son la causa de nuestros pecados, para extinguirlos practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos, hasta lograr el perfil de humanidad perfecta. Al inició de nuestro conocimiento interior, a medida que profundizamos en la oscuridad de los laberintos de la mente, psíquicamente experimentamos vivencias perturbadoras que nos obligan a asirnos fuertemente de la mano de Cristo siguiendo su vida ejemplo y enseñanzas para encontrar la salida. Hay ocasiones en que en nuestra vida cotidiana emerge inesperadamente el fenómeno espiritual de la transformación humana que provoca la extinción del ego viejo o muerte mística, mediante un doloroso proceso psíquico que nos lleva a deambular por la noche oscura donde no paramos de sufrir hasta eliminar todo apego, mordaza, dualismo, que nos impedían liberarnos de los viejos parámetros, creencias o dogmas equivocados que condicionaban nuestra vieja forma de ser. Provocando comportamientos superficiales o automatismos que nos impulsaban sin darnos cuenta al distorsionar la realidad que percibíamos. Impidiendo al ego nuevo renacer de sus cenizas, para dejar de sufrir creciendo espiritualmente hasta alcanzar la quietud de la mente en las turbulencias de la vida o paz interior antesala de la iluminación. Vida iluminativa necesaria para sanar las heridas profundas que emergen a nuestra conciencia, experimentando psíquicamente las vivencias traumáticas que nos acontecieron para poder afrontarlas al conocer la respuesta de la sabiduría interna a nuestros cuestionamientos y problemáticas intensas que nos hacen sufrir. La vida unitiva o éxtasis místico, no sólo es la meta, sino el fruto sagrado de la disciplina remota necesaria para inducir el éxtasis místico, donde a través de nuestro espíritu experimentamos la común unión de todos los seres y todas las cosas existentes en el universo existencial, manifestado e in-manifestado. Intimidad abismal profunda que nos revela el contenido de los arcanos que dan respuesta a nuestros interrogantes existenciales, de la cual emergemos transformados con los rasgos de una personalidad empática integralmente relacionada con nuestro entorno que nos impulsa a servir a los demás al experimentar en carne propia el dolor ajeno sin que podamos evitarlo. El misticismo laico, no esta atado a los dogmas religiosos, y por ello esta abierto al estudio, practicas y experiencias del misticismo universal, sin dejar de ser cristiano. http://www.scribd.com/doc/148809387/CRISTIANISMO-RELIGION-LAICA

Nestor Mora dijo...

Estimado/a Religión Laica,

Gracias por tomarse la molestia de escribir en esta entrada. creo interesante todo lo que indica ya que evidencia las consecuencias de partir de premisas diferentes nos lleva a conclusiones dispares.

Usted relaciona la mística con una especie de gestión trascendente del dolor y el sufrimiento. Personalmente, mi experiencia personal es muy diferente. en su escrito, también se evidencia una cierto entendimiento de la mística desde un punto de vista pelagiano, donde lo más importante es el camino y tanto la gracia de Dios que nos permite recorrerlo.

Mi entendimiento y vivencia personal me lleva a entender el cristianismo como algo que se relaciona mejor con el adjetivo religioso que con el calificativo "laico". Separar el cristinismo del objetivo de re-ligare al ser humano con Dios, conlleva perder gran parte del mismo. Tres cuartas partes, si no más, de los Evangelios serían incomprensibles si no los entendemos de forma religiosa. Las mismas palabra de Jesús nos señalan constantemente la necesidad de abrir el corazón a la acción de la Gracia de Dios, para que la Gracia nos transforme. Sin El nada podemos...

Un saludo fraterno :D

Anónimo dijo...

tema interesante

Anónimo dijo...

¿Como se relaciona el libro "LA NUBE DEL NO SABER" con todo esto que estan diciendo?

Nestor Mora dijo...

Estimado Anónimo, no he leído el libro "La nube del no saber", pero me parece que está muy relacionado con la corriente mística del Nicolás de Cusa y del Maestro Eckhart. En este tipo de mística hay un límite: la quietismo. No podemos vaciarnos absolutamente, porque al hacerlo estamos despreciando los dones que Dios nos ha dado. También es interesante considerar que el "no saber" no conlleva ignorancia. Nicolás de Cusa hablaba de la docta ignorancia. Dejar que Dios sea el que nos muestre la Verdad que es Cristo y no dedicarnos a crear realidades a nuestro nivel y necesidades.

Gracias por comentar!

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