domingo, 25 de septiembre de 2011

Viendo su Fe ...

Jesús llegó a su propia ciudad. Le presentaron un paralítico que yacía en su litera. Jesús, dice el evangelio, viendo la fe de la gente dice al paralítico: “Ánimo, hijo, tus pecados te quedan perdonados.” (Mt 9,2) El paralítico entiende el perdón y se queda sin palabra. No responde nada, ni para dar las gracias. Deseaba la curación de su cuerpo más que la de su espíritu. Estaba acongojado por los males pasajeros del cuerpo enfermo, pero lo males de su alma, males eternos, no le preocupaban. Juzgaba que la vida presente era más preciosa que la vida futura. Cristo tenía razón en hacer caso de la fe de la gente que presentaban al enfermo y no de la insensatez del mismo. Gracias a la fe de otros, el alma del paralítico es curada antes de ser curado su cuerpo. “Viendo la fe de la gente” dice el evangelio. Prestad atención, hermanos, que Dios no se preocupa de aquello que le piden los hombres insensatos, no espera la fe de lo ignorantes ni atiende los deseos desacertados de un enfermo. En cambio, no puede rehusar su ayuda a los que creen. Esta fe es un regalo, un don de la gracia de Dios que la otorga a quien quiere. (San Pedro Crisólogo. Sermón 50, CCL 24)

-oOo-

En el pasaje evangélico al que San Pedro Crisólogo habla de un grupo de personas que desean presentar a un paralítico a Jesús. Jesús, viendo la Fe de estas personas, decide obrar el milagro. La Fe se manifiesta siempre dentro de la acción que parte de nuestra voluntad. La hemorroisa que toca el manto de Cristo, el Centurión que viene se acerca a Cristo para pedir por sirviente, etc.

Incluso si la acción, movida por la Fe, la realizan otras personas Dios está presente. Si lo que pedimos está dentro del plan de Dios, Cristo accede. Se demuestra que la comunión de los Santos es una herramienta que nos permite pedir a Dios por nuestros hermanos. Aunque nuestros hermanos estén en lo que les interesa y se queden mirando lo que los demás hacemos por ellos. Pero, ojo, no se trata de una herramienta que mueva a Dios segú n uestra voluntad, sino la consciencia de ser nosotros esa herramienta y que nuestra voluntad actúa en colaboración con la Voluntad divina.

Decididamente, una Fe activa es el medio que nos acerca a Cristo por medio de la colaboración de voluntades que acontece a través de la comunión de los Santos.

En la conclusión de este breve pasaje aparece una frase que nos conduce al misterio, porque se dicen dos cosas el mismo tiempo: “Esta fe es un regalo, un don de la gracia de Dios que la otorga a quien quiere”. A quien quiere recibirla y a quien Dios quiere dársela.

Llevemos ante Dios a nuestros hermanos y hagámoslo con Fe, ya que el milagro está en la mano de Dios.

24 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

La fe se otorga también a los bebés al ser bautizados, y no tienen uso de razón para quererla.

La fe es una gracia inmerecida imposible para la voluntad humana si ésta no es movida por Dios mismo a querer la fe.

Pues si alguien quiere la fe, es porque Dios le da el quererla. Nadie puede querer la fe por sí mismo. Dios da la fe, y el querer la fe.

Es don gratuito infuso e inmerecido por el Bautismo.

un abrazo

Alonso Gracián dijo...

Cuando dices que:

"una Fe activa es el medio que nos acerca a Cristo por medio de la colaboración de voluntades que acontece a través de la comunión de los Santos."

Hay que aclarar que la voluntad humana no colabora por sí misma sino movida y mantenida en su esfuerzo por Dios mismo que la asiste. Luego no es autónoma.

Y que la gracia de la fe es eficaz por sí misma, y no necesita la colaboración de la voluntad humana para ser eficaz y mover la voluntad humana. La mueve por sí, no es resultado de una suma.

la voluntad puede resistirse y rechazar la gracia. Pero la gracia no necesita la voluntad para mover la voluntad.

Es decir, la gracia no necesita de la voluntad para habilitar la voluntad y hacerla libre.

Hemos de colaborar con la gracia, por supuesto, pero es Dios quien nos da el colaborar, si nosotros no rechazamos esa gracia por el pecado.

Es la gracia la que habilita la voluntad para colaborar, y no la voluntad la que habilita la gracia.

¿Estamos de acuedo en esto?

un abrazo muy fuerte y perdón por volver al tema otra vez. ¡No puedo evitarlo! :)

Miserere mei Domine dijo...

Bienvenido Alonso :)

No deseo volver a discutir el tema. Sé por experiencia propia que no sacaremos nada en claro de darle vueltas al asunto.

El pasaje evangélico deja claro el asunto y además de forma totalmente concordante con Tradición y Magisterio. Como no podía ser de otra forma. Puedes repasar el estupendo artículo del P. Iraburu que te indiqué en su día:

http://www.apologeticacatolica.org/Salvacion/SalvacionN10.html

Un abrazo en el Señor. Alonso

Alonso Gracián dijo...

La Tradición y la Escritura han de ser explicadas por el Magisterio.

No es la Tradición la que explica el Magisterio, sino el Magisterio el que explica la Tradición.

Por eso, amigo mío, cuando citas un pasaje de la Tradición, no lo puedes usar para demostrar una tesis, pues es el Magisterio el que explica y define la Tradición. El Magisterio ES el sentido correcto de la Tradición y la Escritura.

Según la doctrina católica, pues, no existe suma de voluntades que se aúnan por igual para producir la fe o la santidad, ni autonomía natural de la voluntad humana en orden a la gracia, ni colaboración de voluntades que se suman como sumandos autónomos.

Es la gracia la que habilita la voluntad libre, y no al revés.

La voluntad libre humana colabora subordinadamente movida por la gracia. Es verdad definida por el magisterio eclesiástico.

No comprendo dónde está el problema.

Un abrazo fraterno y te ruego no te molestes conmigo, porque no debe importarnos llevar la razón, sino la verdad.

Alonso Gracián dijo...

En el pasaje del artículo de Iraburu dice al final:

"La Iglesia afirma que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona y eleva, con la colaboración libre del hombre"

Y es verdad enseñada por el Magisterio que esa colaboración libre es suscitada, mantenida y llevada a término por Dios. Que esa colaboración libre en orden a la salvación no es autónoma ni natural, sino habilitada por la gracia, como definió el Concilio de Trento.

Marian dijo...

Gracias a la fe de otros, el alma del paralítico es curada antes de ser curado su cuerpo. “Viendo la fe de la gente” dice el evangelio. ( En cambio, no puede rehusar su ayuda a los que creen.)
¡Que grandeza y poder tiene nuestra fe, y nuestra oración!¿ no es verdad?
¡Muchas gracias! Doy gracias a Dios por la fe. Es el mejor regalo que el me ha podido dar.
¡Feliz semana! Dios le bendiga.

Miserere mei Domine dijo...

Estimado Alonso:

Más que problemas, hay sensibilidades y entendimientos. Te pongo un ejemplo sacado de tus propias palabras:

"Hay que aclarar que la voluntad humana no colabora por sí misma sino movida y mantenida en su esfuerzo por Dios mismo que la asiste. Luego no es autónoma."

Después indicas que

"Y es verdad enseñada por el Magisterio que esa colaboración libre es suscitada, mantenida y llevada a término por Dios."

Si la colaboración no es autónoma y es suscitada, mantenida y llevada a término por Dios, dejas reducida nuestra salvación a la única voluntad de Dios.

En todo caso habrás querido decir que no es totalmente autónoma y que esto es así por Voluntad directa de Dios. Necesitamos de Dios y la salvación necesita de nuestra voluntad.

En resumen, nadie se salva sin dar su consentimiento. ¿O si?

Estoy seguro que me dirás que tu no quieres dicir eso... pero se puede entender si no das valor a la voluntad del ser humano. Valor que no es mérito aunque sea totalmente imprescindible. Imprescindible por propia Voluntad de Dios.

Dios te bendiga Alonso. Siempre eres bien recibido :)

Miserere mei Domine dijo...

Gracias Marián. La comunión de los Santos es maravillosa. Un abrazo en el Señor :)

Alonso Gracián dijo...

Querido y amable Miserere, es un misterio lo que ocurre con la Gracia, pero es la verdad aunque nos choque.

Efectivamente, es doctrina de la Iglesia que en orden a la salvación ciertamente es necesaria la colaboración humana, como muy bien dices,

pero...

esa colaboración libre del hombre en orden a la salvación en Cristo no es autónoma, porque depende de la inciativa gratuita de Dios, y porque esa colaboración libre es suscitada, mantenida y llevada a término por Dios sin destruir la libertad humana,

no obligándolo sino antes bien habilitándole, activándole su libertad. Efectivamente, hay consentimiento libre, por supuesto, pero consentimiento movido por la Gracia.

Amigo mío, sé que esto es sorprendente y paradógico, pero es un misterio, y es así.

Lo ilustra por ejemplo este pasaje: –

«Es Dios quien obra en vosotros el querer y el obrar, según su beneplácito» (Flp 2,13).

Y más aún te va a chocar este pasaje:

"«nosotros somos creación de Dios, hemos sido creados en Cristo Jesús, para hacer aquellas buenas obras, que Dios de antemano preparó, para que las practicásemos» (Ef 2,8-10).

Alonso Gracián dijo...

Y fíjate cómo lo explica el Magisterio de la Iglesia (Denzinger 238/249):

"«Dios obra sobre el libre albedrío en los corazones de los hombres, de tal modo que el santo pensamiento, la buena decisión y todo movimiento de buena voluntad procede de Dios,

"pues por Él podemos algún bien, y “sin Él no podemos nada” (Jn 15,5)».

"Por tanto, «confesamos a Dios por autor de todos los buenos efectos y obras y de todos los esfuerzos y virtudes por los que, desde el inicio de la fe, se tiende a Dios, y no dudamos que todos los merecimientos del hombre son prevenidos por la gracia de Aquel por quien sucede que empecemos tanto a querer como a hacer algún bien (cf. Flp 2,13).

"Ahora bien, por este auxilio y don de Dios no se quita el libre albedrío, sino que se libera… [Y así Dios] obra, efectivamente, en nosotros que lo que Él quiere, nosotros lo queramos y hagamos, y no consiente que se quede ocioso en nosotros lo que nos dió [la voluntad libre] para ser ejercitado, y no para ser descuidado, de modo que seamos también nosotros cooperadores de la gracia de Dios»

Es un misterio, pero es así. la gracia nos hace cooperar libremente, no obligándonos, sino liberando y activando el libre albedrío.

Alonso Gracián dijo...

Por eso, cuando me preguntas:

" nadie se salva sin dar su consentimiento. ¿O si?"

Te respondo que claro que no, Dios no obliga a nadie a salvarse, efectivamente nosotros hemos de dar nuestro consentimiento libre. pero ese consentimiento no brota de nuestra voluntad si ésta no es movida por el auxilio divino.

Despues dices:
"Si la colaboración no es autónoma y es suscitada, mantenida y llevada a término por Dios, dejas reducida nuestra salvación a la única voluntad de Dios.

Nuestra salvación está claro que es voluntad de Dios, que obra en nosotros el querer y el obrar. Si nosotros queremos salvarnos, es porque Dios suscita en nosotros ese deseo de salvación y nosotros no lo rechazamos (que podemos rechazarlo: es el misterium iniquitatis)

Después dices:

"En todo caso habrás querido decir que no es totalmente autónoma y que esto es así por Voluntad directa de Dios. Necesitamos de Dios y la salvación necesita de nuestra voluntad. "

Bueno, quise decir que en orden a la salvación nuestra voluntad no es autónoma en ningún modo. Salvarnos en Cristo por la gracia es algo que rebasa absolutamente nuestras fuerzas. Depende absolutamente de la inciativa gratuita y misericordiosa de Dios.

Para hacer algún bien de tipo natural, sin embargo, el libre albedrío tiene ciertas fuerzas naturales, no está destruído como creen los luteranos. Pero incluso ese bien natural limitado, si bien no depende de la gracia, sí depende del concurso universal de Dios.

Todo esto es un misterio, Miserere, pero ten por seguro que la voluntad humana nada puede en orden a la salvación eterna si no es movida por la gracia.

Y que esa gracia es precisamente la que la hace libre. Que la gracia no necesita de la libertad para ser eficaz, porque es la gracia la que habilita la libertad y no la libertad la que habilita la gracia. Misterio tremendo de la predestinación.

Un abrazo, y muchísimas gracias por tu amabilidad, paciencia y hospitalidad

Gizatar dijo...

Vaya nivel en los comentarios.

El mio no tendrá ese nivel.

Comentarte que he sumado este blog a la lista de blog amigos.

Seguimos en contacto.

Un fraternal abarzo.

Miserere mei Domine dijo...

Estimado Alonso,

No solo no me extraña lo que indicas, sino que corrobora lo que te intento decir. Incluso La cita de Efesios está totalmente de acuerdo con que Dios tenga un plan que no cambia, decidamos participar o no. Simplemente lo realizará otra persona.¿Te va a obligar Dios contra tu voluntad?

Las demás citas que indicas no quitan un ápice de valor a la voluntad del hombre. Omites muchas que si dan este valor. Eres libre de hacerlo. Pero nuestra voluntas es necesaria... Siento que esto sea así. Pero es voluntad de Dios. Protestas al Creador. :)

Como te he indicado muchas veces, el problema de un entendimiento restrictivo de la necesidad de nuestra voluntad es el quietismo o pseudoquietismo místico. Pero lejos de condenar a nadie... Dios nos juzgará en el Amor. Mientras, igual que en los Evangelios se ve continuamente, lo ideal es movernos hacia Cristo, orar y no dejarnos llevar por el no hacer y el no actuar. Incluso el paralítico de la piscina probática intentaba llegar al agua, pero su naturaleza se lo impedía. No se quedaba esperando en la lejanía.

Leo en tu último mensaje que sí es cierto que estimas que nuestra voluntad no es autónoma en absoluto. Eres libre de entenderlo así. Fíjate, eres libre. Qué maravilla de libertad, que es don de Dios.

Un abrazo repetido. No me canso de mandarlo ;)

Miserere mei Domine dijo...

Gracias Gitazar:) ningún comentario es mejor que otro. Mediante ellos nos enlazamos y compartimos la Fe. De nuevo la comunión de los Santos en acción.

Tengo previsto hacer lipia de enlaces en mi blogs... a ver si tengo tiempo e incluyo a los que me siento cercano... que son muchos (el tuyo entre ellos). Un abrazo en Cristo :)

Alonso Gracián dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alonso Gracián dijo...

Pero, ¿Dónde he dicho que no haya que colaborar con Dios, paralizar la voluntad, o no hacer nada, o estar pasivo ante la gracia? ¿he dicho que haya que anular o semianular la voluntad, como dice el quietismo?

Bueno, parece que en este tema no nos entendemos.

Discúlpame por favor que haya vuelto a traerlo a debate, soy muy jartible.

Un abrazo muy afectuoso en el Señor

NIP dijo...

Buenos días Miserere mei Domine.“Ánimo, hijo, tus pecados te quedan perdonados.” es también el resumen de cuanto el confesor viene a decir en el sacramento.Un abrazo.

Miserere mei Domine dijo...

Bueno, Alonso, no era mi intención decir que propagaras del quietismo. Si lees el comentario previo al que comentas, lo dejo claro:

"Estoy seguro que me dirás que tu no quieres decir eso... pero se puede entender si no das valor a la voluntad del ser humano.

No dudo que tengas las cosas claras, pero el problema es lo que se puede entender si dejamos la voluntad humana sin efecto alguno. El artículo del P Iraburu es un resumen de a lo que nos lleva andar por esa senda.

No me molesta hablar del tema, pero ¿Sacaremos algo en claro? Me temo que no. Pero bueno, si la voluntad de Dios es que estemos dando vueltas en círculo, sea así.

Un abrazo en el Señor. :)

Miserere mei Domine dijo...

Gracias NIP, realmente necesitamos del perdón de Dios y no por repetido, hemos de dejar de buscarlo toda la vida.

Un abrazo en el Señor :)

Alonso Gracián dijo...

A ver entonces si me explico mejor.

El ser humano ha de colaborar. Está claro. Y esa colaboración saludable es movida por Dios sin anular la voluntad, sino precisamente habilitándola para colaborar. Es un misterio muy gordo.

La voluntad ha de trabajar en todo cuanto Dios quiera. No hay que anularla, ni aniquilarla, ni dejarla quieta o semiquieta.

Por eso... por todo lo anterior...y porque la voluntad humana está enferma y debilitada por el pecado original, primero,

y porque lo sobrenatural es algo que rebasa por completo las capacidades naturales de la voluntad, segundo,

por todo esto es necesaria la gracia que suscita y mantiene la obra sobrenatural de la voluntad,

que ha de ser movida por la gracia para ser verdaderamente libre y poder REALIZAR actos salvíficos por sí misma.

Es un misterio, cómo es más libre cuanto más la mueve la gracia.

Es un misterio paradógico, pero es así.

. Y todo ello sin quitar libertad, antes bien habilitándola.

Un abrazo y ojalá saquemos algo en claro aparte de que a veces hablamos en círculo (No seamos pesimistas)
:)

Alonso Gracián dijo...

La verdad es que reconozco mi parte de culpa en eso de hablar en círculo, como tú dices,

porque muchas veces hablo de forma unilateral, y poco exacta. Pido disculpas por la poca empatía en el diálogo que a veces demuestro.

¡Prometo mejorar, Miserere! Comprende que a un filósofo le cueste entenderse con ingenieros informáticos, son especies de distinta taxonomía :)

Un abrazo circular muy fuerte

Miserere mei Domine dijo...

Nada Alonso, es un placer charlar contigo y eres siempre bienvenido.

Gracias a Dios entre filósofos e ingenieros hay sus diferencias :-)))

Dios nos ha dado capacidades diferentes para que trabajemos en la misma viña de manera complementaria. Esto es maravilloso. Gloria a Dios.

Un abrazo en el Señor :)

Alonso Gracián dijo...

Creo que tal vez la dificultad de este tema estriba en que es una paradoja que

--la voluntad en los actos salvíficos necesite ser movida por la gracia, y

--que A LA VEZ, al ser movida por la gracia, es cuando actúa por sí misma verdadera y libremente

Miserere mei Domine dijo...

Totalmente de acuerdo Alonso.

Esa paradoja nos hace dar vueltas al asunto y veces verla desde puntos de vista diferentes, según el momento y la oportunidad.

Un abrazo más que cordial en el Señor :)

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