jueves, 15 de diciembre de 2011

Adviento y sosiego de corazón

Cuando el hombre, alejándose del alboroto exterior, habiendo cerrado su puerta de la ruidosa multitud de las vanidades, examinado sus tesoros, se recoge en el secreto de su corazón cuando en él ya no existe agitación ni desorden, nada que le estire, nada que le atenace, sino que ya en él todo es dulzura, armonía, paz, tranquilidad, y que todo el pequeño mundo de sus pensamientos, palabras y acciones sonríen al alma como un padre en una familia muy unida y pacífica, de repente nace entonces en su corazón una maravillosa seguridad. De esta seguridad proviene un gozo extraordinario, y de este gozo brota un canto de alegría que estalla en alabanzas a Dios, tanto más fervorosas cuanto tiene más conciencia de que todo el bien que encuentra en sí, es un puro don de Dios. (Elredo de Rielvaux 1110-1167 monje cisterciense. Espejo de la caridad, III, 3,4,6)

Preparando la Navidad, siempre es interesante acercarnos a nuestra interioridad y las luchas y trifulcas internas que nos impiden penetrar en los Misterios que vamos a recordad y revivir.

¿Cómo nos sentimos interiormente? ¿Nuestro estado interior es propicio para vivir una vida cristiana? Elredo nos ofrece una breve texto en el que la quietud interior, que no es quietismo, nos lleva a predisponernos para aceptar la acción de Dios sobre nosotros. Sin esta actitud interior, no disfrutaremos de la conciencia de que todo el bien que encuentra en sí, es un puro don de Dios. 

Las luces de las calles, la música a tope, los centros comerciales atiborrados, la publicidad que nos hiere, no son propicios para recibir en nuestro corazón al Niño Dios, que se ofrece nacer en nosotros.

Dis quiera que seamos capaces de que todo el pequeño mundo de nuestros pensamientos, palabras y acciones sonrían al alma como un padre en una familia muy unida y pacífica. Parte de nuestra voluntad dar el primer paso y corresponde a Dios acogernos y llevarnos donde, de repente, nace entonces en nuestro corazón una maravillosa seguridad.

¿Seguridad? Bueno, también podemos llamarle esperanza, alegría y paz.

6 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días Miserere Mei Domine. Confianza en estar salvo en esperanza que nos sosiega y colma de paz en medio del acontecer diario gracias a la habitación del E.S. Los laicos en estos tiempos tan agitados debemos poder vivir ese enclaustramiento interior en el secreto de nuestro corazón para recibir y convivir con el Señor y que cuanto acontezca fuera no nos altere ni haga caer y nos sirva para seguir creciendo.Un abrazo.

Alonso Gracián dijo...

¡Ay Miserere, que el primer paso siempre es de Dios, que se adelanta a nuestro querer y lo activa!

pero no quiero volver a viejos debates. Sino felicitarte de todo corazón y desearte la paz y el Amor del Señor, que esperamos con tanta ansia!

un abrazo y gracias por el bello post.

Alonso Gracián dijo...

Dices muy bien:

"Las luces de las calles, la música a tope, los centros comerciales atiborrados, la publicidad que nos hiere, no son propicios para recibir en nuestro corazón al Niño Dios, que se ofrece nacer en nosotros.

¿Qué hacemos entonces?

Yo creo que, como antídoto, llevar por la calle un pequeño rosario en la mano, e ir pasando las cuentas, mientras a nuestro alrededor el mundo sigue loco su ronda.

Un abrazo y gracias

Miserere mei Domine dijo...

Estimado Alonso,

Las fechas son propicias para reflejarnos en la llena de Gracia. Así como ella dijo "Hágase en mi según tu palabra" seamos nosotros capaces de dejar que Cristo nazca en nuestro corazón Dios. Sea ella nuestro modelo y referente.

Dios nos creó, nos redimió y espera en el umbral de la puerta de nuestra alma ¿A que esperamos para dar el paso hacia Dios?

Feliz Navidad :)

Miserere mei Domine dijo...

Feliz Navidad querido NIP :)

Marian dijo...

Lleva toda la razón.¿ Que hemos hecho de la Navidad? y cada día más. Más comercio, más derroche.
¿ Y el Misterio donde queda?
Preparemos nuestro corazón para que nazca El Mesías ... el Señor en nuestras vidas, que al menos en nosotros nazca la vida.
¡Muchas gracias!
¡Feliz y santo tiempo ya ultimo de Adviento!
Dios le bendiga.

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