lunes, 2 de noviembre de 2009

Ten misericodia Señor..

Hoy celebramos la festividad de los fieles difuntos, por lo que debemos recordar, honrar y rezar por nuestros familiares, amigos y conocidos que han dejado la vida terrena, para entrar en el Reino que Dios ha establecido para recogernos tras la muerte.

-oOo-

Dios misericordioso, que nos perdonas y
quieres la salvación de todos los hombres,
imploramos tu clemencia para que, por la intercesión
de María Santísima y de todos los santos,
concedas a las almas de nuestros padres, hermanos, parientes,
amigos y conocidos, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la
reunión de la eterna felicidad.

Te ruego también por todos aquellos a los que nadie recuerda
y necesitan de tu misericordia.

Santísima Virgen María, Reina del Purgatorio;
vengo a depositar en tu Corazón Inmaculado una
oración en favor de las almas benditas que sufren en el lugar de expiación.
Dígnate escucharla, clementísima Señora,
si es ésta tu voluntad y la de tu misericordioso Hijo.
Amén.

-oOo-

Algunas personas objetan la visión del sufrimiento que el infierno y el purgatorio conllevan. Pero si meditamos en el sentido simbólico de las imágenes que se nos dan de estos estados de purificación, nos daremos cuenta de lo certeras que son.

El fuego es símbolo de purificación y de transformación. Con el fuego se templa el hierro para convertirlo en acero. Con el fuego se destila la esencia de aceites, líquidos y perfumes. Con el fuego se purifican minerales y metales.

El sufrimiento es consecuente a la transformación, ya que se muere al estado previo y se nace al nuevo estado. Sufrimiento no es inútil y sinsentido cuando se convierte en sacrificio. Es decir, medio de sacralizarse, medio de acercarnos a Dios.

Por ello rogamos a Dios para que ayude a que nuestros seres queridos transformarse para formar parte de la muchedumbre de 144.000 vestidos de blanco.

2 comentarios:

ver con los ojos del corazon dijo...

Ten Misericordia...SEÑOR.

Nuestro alejamiento de Dios hace que no percibamos su Presencia ni su Amor... Pero Él en su Misericordia...en su AMOR...es un Padre que siempre espera.

ËL no castiga...el infierno y el purgatorio han sido como creados al haber infinitas almas en la oscuridad...que ignoraron a Dios.

Ellas...nos recuerdan que debemos desarrollar nuestra Compasión...acordándonos de ellas y pedir a DIOS que las libere de su oscuridad.

Y en ese Misterio...nuestro Amor se expande hacia esos seres que en Espíritu deben sufrir las consecuencias de haber vivido de espaldas a Dios.

Feliz semana, querido Miserere...

y mi Abrazo ...semanal!

Carmen

Miserere mei Domine dijo...

Dios no castiga, como tampoco lo hace la fuerza de la gravedad.

Si nos ponemos a saltar encima de una cuerda suspendida... nuestra soberbia e inconsciencia nos castigaran con un golpe nada agradable.

¿Quien creo la gravedad y nos dio capacidad de comprenderla? Dios.

Dios no castiga... pero si nuestros actos son contrarios a su voluntad.. padecemos nuestra ignorancia.

Gracias Carmen ;)

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