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jueves, 30 de marzo de 2017

Una especie de Luz. San Agustín

¿Qué es lo que amo, cuando amo a Dios?

No una belleza corpórea, ni una armonía temporal, ni el brillo de la luz, tan apreciada por estos ojos míos; ni las dulces melodías y variaciones tonales del canto ni la fragancia de las flores, de los ungüentos y de los aromas, ni el maná ni la miel, ni los miembros atrayentes a los abrazos de la carne.

Nada de esto amo cuando amo a mi Dios.

Y, sin embargo, amo una especie de luz y una especie de voz, y una especie de olor, y una especie de comida, y una especie de abrazo cuando amo a mi Dios, que es luz, voz, fragancia, comida y abrazo de mi hombre interior. Aquí resplandece ante mi alma una luz que no está circunscrita por el espacio; resuena lo que no arrastra consigo el tiempo; exhala sus perfumes lo que no se lleva el viento; se saborea lo que la voracidad no desgasta; queda profundamente inserto lo que la saciedad no puede extirpar. (San Agustín, las Confesiones)

Amar a Dios es amar eso que está, pero no se ve con los ojos del cuerpo. Es amar eso que se siente más allá de los sentidos humanos. Es amar aquello que actúa en todos y todo, pero que estás más allá de la voluntad humana. Amar a Dios es amar el sentido, la Verdad, el Camino y la Vida. Amar a Dios es dejarse encontrar por el Señor en cada instante de nuestra vida. Amar a Dios es buscar las pisadas de Cristo, para que nuestro siguiente paso coincida justamente con su huella. Amar a Dios es olvidarnos de nosotros mismos, para donarse totalmente a Quien es sentido de todo nuestro ser. Amar a Dios es dejarse morir en Él y así vivir verdaderamente esta vida.

jueves, 3 de junio de 2010

El mandamiento principal

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?" Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas". (Mt 22, 34-40)

Perdonen por volver al tema y al mismo texto evangélico que hace un año,… pero creo que no se agota en una, dos o diez mil pasadas.

El principal mandamiento es amar a Dios con toda nuestro corazón, alma y espíritu. Pero solo podemos amar lo que conocemos.

Una vez conocemos a Dios, en la medida que Dios mismo se nos revela de forma pública y particular, entendemos el texto del Génesis:

Y dijo Dios: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó (Gn 1, 26-27)

Conociendo a Dios podemos encontrarlo en nosotros mismo y darnos valor, en todo lo que seamos imagen de Dios. Viendo la imagen de Dios en nosotros, entendemos a Cristo cuando nos dice que el segundo mandamiento es semejante al primero: Amar al prójimo como a nosotros mismos… ya que al hacerlo, encontramos y amamos a Dios.

Pero… ¿Cómo conocemos a Dios para poderlo amar?

La respuesta más completa que conozco es mediante el entendimiento, la emotividad y la acción. Todas en igualdad y armonía. Es cierto que cada persona tiene una proporción interior que le predispone a caminar cada una o varias de estas dimensiones. Pero aún así debemos rogar a Dios para que nos permita recibir los dones del Espíritu y mediante ellos, poder llegar a entender más allá de nuestras limitaciones.

El Dios no es algo etéreo, inconsistente e informe. Haciendo un símil geométrico, Dios tiene forma y esa forma es absoluta e indiscutible. La forma se nos revela en todo lo que nos rodea... por mucho que nos parezca que “todo cambia” y que nada tiene consistencia.

--oOo--

Señor ayúdanos a entender que eres el Camino que lleva a Dios.
Señor aýudanos a entender que eres la Verdad que está más allá de toda duda.
Señor, ayúdanos a entenderte en todo lo que es Vida entro y fuera nuestra.
Amén.
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