miércoles, 24 de julio de 2024

El Velo del Templo

Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. (Mc 15,38)

¿Qué significado tiene que el Velo del Templo se rasgue nada más morir el Señor en la Cruz? Se trata del Velo del Templo de Jerusalén y no era algo sencillo de atravesar. El historiador judío Flavio Josefo (S. I) escribió que era imposible de romper este velo. Tenía 20 metros de altura y diez centímetros de espesor. Josefo indicaba que para poderlo enrollar eran necesarios alrededor de setenta hombres. Pero una vez muerto el Señor, el Velo se rompe. Es una referencia que normalmente nos parece algo segundario, pero tiene gran importancia. Tres evangelistas lo indican en sus Evangelios y casi todos los Padres de la Iglesia lo tratan. ¿Qué nos pasa en este siglo XXI para andar tan ciegos y distraídos? Parece que el enemigo ha trabajado un nuevo velo con el que ocultar a Dios y su presencia real junto a nosotros.

Podemos indicar que este rasgado marca un momento crucial en la historia humana y señala el destino de la humanidad. Vemos que hay una sincronía entre dos espacios diferentes: el Gólgota y el Templo. La muerte del Señor genera un profundo cambio en ambos espacios. El Gólgota es el nuevo lugar de plenitud sagrada. Plenitud que se traslada al altar de nuestros templos. El Templo de Jerusalén tenía separado el mundo del "Sancta Sactorum", mediante este velo. Una vez roto el Velo, el Sancta Santurun dejaba de ser el centro del Misterio. Misterio que se traslada hasta el altar.  

El rasgado es un signo y como tal, nos debería comunicar un significado. Un significado profundamente trascendente para cada uno de nosotros y para toda la humanidad. En el Gólgota sucede lo extraordinario:

El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios. (Mt 27, 54)

Una vez rasgado el Velo, el "Sancta Sactorum" es accesible a todo el que se acerque y desee entrar. 

El objetivo de rasgar el velo es abrir el camino hacia el corazón contemplativo de la tradición cristiana. El camino hacia la contemplación de el Misterio Cristiano. Lo que nos cuentan los evangelios se dirige, en primer lugar y sin vergüenza, a una audiencia católica y, como tal, no es ni una apología ni un argumento. ¿QUé es entonces. Es, más bien, un enfoque en la metafísica de sus joyas teológicas de nuestra tradición que se olvidan o pasan por alto con demasiada facilidad. El primer aspecto a tener en cuenta, desde la perspectiva del Velo, es la rica costura de la simbología de las Escrituras que se despliega a la vista interior. El Velo enfatiza el aspecto contemplativo o interior del cristianismo, la fuente de su vida activa y exterior.

El velo es un símbolo de el cambio del cosmos. Se nos dice que estaba tejido "con bordados de lino azul y fino, también de escarlata y púrpura, trabajados con maravillosa habilidad. Esta mezcla de materiales tampoco carecía de un significado místico: tipificaba el universo que está presente, pero que nosotros no teníamos acceso. Retratado en este tapiz estaba un panorama de "todo el cielo". El rasgado significa un cambio fundamental en el orden universal, o un cambio fundamental en la relación del hombre con lo trascendente.

Este cambio marcó, para los hijos de Abraham, la revelación por parte de un Dios Absoluto y Trascendente. Revelación de su Amor Infinito y Presencia Inmanente en el mundo, y de su relación íntima e Inmanente con su creación más suprema, el hombre. Los términos clave aquí son "en" y "con", Dios no está "en" el mundo como una entidad desconectada y desinteresada, un Creador desapegado de Su creación. Tras el rasgado, Dios está "con" el mundo en el sentido de que se hizo hombre, sufriendo no sólo las limitaciones de una naturaleza humana herida por Adán, sino también la desolación de la condición herida que fue condenada a muerte por la ignorancia y el miedo.

El rasgamiento del velo no sólo marca el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Muestra el triunfo de la vida en Dios sobre la disolución del alma, la privación última del ser y una muerte absoluta. Implica que este velo sobrenatural deja de separar al ser humano, de la presencia trascendente de Dios. Este acontecimiento no es una contingencia del orden natural, sino una hecho querido por Dios mismo. La salvación ganada en la cruz no está condicionada por las exigencias del tiempo y el espacio, sino que es accesible para todo el que esté al pié de la Cruz.

Nota: pueden buscar lo que se dice el Velo del Templo en: Mt 27,51; Mc 15,38; Lc 23,45. San Pablo menciona el velo tres veces en su carta a los Hebreos, y el 'velo' cinco veces, en referencia al que llevaba Moisés, en 2Co. En ambos casos la exégesis del velo que hace San Pablo es la expresión más directa y profunda del simbolismo cristiano, y en Hebreos "por el camino nuevo y vivo que él nos ha consagrado a través del velo, es decir, de su carne". (Hb 10,20). 


lunes, 24 de junio de 2024

Danos el Pan super sustancial de cada día


Orar es cada día más complicado. En la fe que profesamos, Dios se va alejando día a día. Nos quedamos con lo cotidiano y olvidamos lo trascendente. Es una fe que se vuelve práctica y atea, centrándose en el ser humano como motor del sentido de todos y todo. Si perdemos el sentido trascendente de la fe, el Evangelio deja de ser necesario y sólo nos quedan las consignas ideológicas de cada momento. Esto no lo digo yo. Lo pueden leer en el discurso que el Cardenal Sarah impartió hace unos días en los Estados Unidos:

Por ateísmo práctico entiendo una pérdida del sentido del Evangelio y de la centralidad de Jesucristo. La Escritura se convierte en una herramienta para objetivos seculares en vez de ser una llamada a la conversión. No creo que esto esté muy extendido entre vuestros obispos y sacerdotes aquí en Estados Unidos, gracias a Dios, pero cada vez es más común en otras regiones de Occidente. Demasiados no se toman en serio la fe y la tratan como un obstáculo para el diálogo. (Card. Sarah, Discurso en la Universidad Católica de América. Junio 2024)

¿Cómo es posible orar cuando Dios parece que está ausente? Es complicado y muchas veces imposible. La Liturgia se convierte en una ocasión festiva de tipo social. Una oportunidad de auto alabarnos, con Dios como excusa. Pero Cristo mismo nos dejó claro que la oración es más que una "cantinela" a repetir. Benedicto XVI lo dejó también muy claro:

"Siempre es fuerte la tentación de reducir la oración a momentos superficiales y apresurados, dejándose arrastrar por las actividades y por las preocupaciones terrenales. Cuando, dentro de poco, recemos el Padrenuestro, la oración por excelencia, diremos: "Danos hoy nuestro pan de cada día", pensando naturalmente en el pan de cada día para nosotros y para todos los hombres. Sin embargo, esta petición contiene algo más profundo. El término griego epioúsios, que traducimos como "diario", podría aludir también al pan "super-sustancial", al pan "del mundo futuro". Algunos Padres de la Iglesia vieron aquí una referencia a la Eucaristía, el pan de la vida eterna, del nuevo mundo, que ya se nos da hoy en la Santa Misa, para que desde ahora el mundo futuro comience en nosotros. Por tanto, con la Eucaristía el cielo viene a la tierra, el mañana de Dios desciende al presente, y en cierto modo el tiempo es abrazado por la eternidad divina." (Benedicto XVI. Homilía de la Solemnidad del Corpus Christi. 11-6-2009

¿Cómo orar cuando dentro de la Iglesia hay tantas rencillas, desconfianzas, rencores y malestar de fondo? Porque la oración no es algo totalmente individual. Al orar, nos unimos al coro de orantes que alaban a Dios y se ofrecen para que Su Voluntad sea lo que prevalezca. Estamos dentro de una fuerte tormenta y Cristo parece dormir. Pero llegará el momento que despierte y deje claro que nuestra fe se resquebraja sin casi darnos cuenta. Dios nos ayude a seguir confiando en su presencia entre nosotros.



miércoles, 1 de mayo de 2024

La Verdad parece escondida, pero no es así


¿Dónde está la Verdad? Es lo mismo que preguntar ¿Dónde está Cristo en estos momentos en que vivimos? Es evidente que encontrarse con el Señor nunca ha sido sencillo. El Joven Rico lo atestigua. Encontrarlo no es suficiente, sino que Él mismo nos llame por nuestro nombre y además, nosotros aceptemos el llamado. Hace unos días me encontré en las redes con esta frase:


En la tiempo pasados, muchas personas hubieran dado toda su fortuna por tener accesible la obra de San Agustín, como lo tenemos ahora en el portal de los Agustinos. de igual forma, tenemos en la red una gran cantidad de obras de los Padres de la Iglesia. Lo triste es que pocas personas nos dedicamos a leer este tesoro y darnos cuenta de la inmensa gracia de Dios que conlleva disponer de estas obras a un toque de ratón. Tenemos miles de videos de gran calidad de Youtube. Videos que hablan de la Verdad que habita entre nosotros y que no nos deja solos. Tenemos miles de blogs de personas que escriben para compartir la Verdad de forma totalmente gratuita. ¿Qué nos pasa? Nos quedamos con los comics emotivistas que tanto éxito tienen, pero que muestran a Cristo como una marioneta se que ajusta a nuestros gustos y estéticas. Lo preferimos porque no nos señala la Puerta Estrecha ni el Camino de negarnos a nosotros mismos.

Uno de los problemas con los que nos encontramos es que la Verdad está dispersa y rodeada de falsedades bien calculadas. Falsedades que son como ruido. Ruido que impide escuchar la Palabra que nos llena de sentido. A veces me pregunto ¿Qué es lo que el Señor busca con esta situación? Entonces me acuerdo de la Puerta Estrecha y la necesidad de ser dóciles como Palomas, pero astutos como serpientes. Creo que el Señor permite esto para indicarnos que tenemos que ser capaces de separar el trigo de paja. Pero con cuidado, porque hay que esperar al momento en que el grano esté maduro. Si intentamos separar la cizaña antes del momento, podemos cortar también la planta del trigo. Esto es lo que nos pasa actualmente. Creemos cualquier cosa o nos convertimos en descreídos. Dios nos pide madurez espiritual y esfuerzo de discernimiento.

Pero respondiendo Él, les dijo: Al caer la tarde decís: "Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo". Y por la mañana: "Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador". ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos? Una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue. (Mt 16, 2-4)

Él nos da la señal, el signo de Jonás. El signo de los tiempos. ¿Los signos de los tiempos? ¿Qué es eso? ¿Somos capaces de ver más allá de lo superficial, aparente y emotivista? ¿Vemos más allá de las apariencias y formas? Porque el ruido de falsedades aturde e impide ver la Verdad, a no ser que Dios nos regale la inmunidad al ruido de falsedades que nos rodea.

Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es Él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello (Jn 6, 26-27).

Esperemos ser marcados con el sello que es signo de Cristo en nosotros. Porque el signo de Cristo nos marca para toda la vida y nos transforma radicalmente. Nos permite ver más allá del ruido de falsedades y medias mentiras.

Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo; y gritó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios. (Ap 7, 2,3)

La Verdad transforma y esto duele a nuestro ego. Cuando Cristo llama a nuestra puerta, espera que le abramos. Espera que le permitamos habitar en nosotros. No perdamos la Esperanza, porque sin ella, estamos realmente perdidos!!! La Verdad no está escondida, son nuestros ojos los que temen abrir los párpados y ver más allá del ruido mediático que nos presentan. Quizás, el silencio sea la mejor medicina que podamos tomar para orar.

sábado, 20 de abril de 2024

Buscando el Símbolo perdido, pero en silencio


Las sociedad se burla de los cristianos y sobre todo, de quienes tenemos un sentido profundamente tradicional de la vida y de la fe. Les parecemos personas de "otra época". Personas que siguen una línea ideológica diferente a la que está instaurada y bien vista por la sociedad. Por eso, cuando señalamos que el "rey está desnudo", nos atacan, se rasgan las túnicas y hasta abren causas judiciales. Cada vez es más complicado llevar la Buena Noticia sin que las susceptibilidades de cristal griten desesperadas.

Uno de los elementos más importantes de la fe, son los signos que Dios nos ha dejado para que comprendamos su Voluntad y sigamos el Camino hacia Él. No lo digo yo, se puede leer en el Evangelio muy claramente:

"Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello" (Jn 6, 26-27).

¿Nos hemos dado cuenta de todos estos signos? Posiblemente nunca hemos llegado a pensar en ello. Nos han enseñado un Evangelio tipo comic. Un Evangelio que reduce la fe a sentimentalismo social. Por eso ignoramos estos signos, aunque sean referenciados en los Evangelios y por la Tradición Apostólica:

La naturaleza de los signos lleva consigo la propiedad de explicar la especie impresa en ellos, sin que pierdan nada de sí en el acto de sellar, porque a la vez que reciben cuanto en ellos se imprime, comunican también todo lo impreso. Este ejemplo no tiene suficiente capacidad para poder explicar la generación divina, porque en los signos hay materia previa, diversidad e impresión, por medio de las que se imprimen ciertas semejanzas de otras cosas superiores. Más el Unigénito de Dios, que se hizo Hijo del hombre por el Misterio de nuestra salvación, queriendo dar a conocer que posee en sí mismo la imagen del Padre, dice que ha sido sellado por Él. Y por esto puede entenderse que le fue dado poder para que nos preparase el alimento adecuado para conseguir la vida eterna, puesto que llevaba en sí toda la plenitud de la forma del Padre. (San Hilario de Poitiers. De Trin., 1, 8)

Nada de esto es nuevo. Ya pasó hace siglos cuando hubo que cuidar que el Mensaje y el Misterio Cristiano, no degeneraran para adaptarse a la sociedad. En los siglos II y II, se instituyó una regla de cuidado de la fe. Aunque se difundía el Evangelio, lo más importante y profundo, era cuidado especialmente. A este comportamiento lo llamamos modernamente: disciplina del arcano. No se trataba de crear una sociedad secreta para "elegidos". Lo que se buca es opacar lo más importante de nuestra fe para que no se corrompa ni sea despreciada. Se buscaba que no se viera en constante lucha y desprestigio social. Hoy en día hay voces diversas que reclaman retomar esta visión, sin que lleve consigo secretismo alguno. Lo cierto, es que ya en el siglo VI, se vió que era innecesaria esta práctica y desapareció. Creo que en la actualidad sería oportuno reflexionar sobre esto. Por ejemplo, pueden leer este texto del Card. Carlo María Martini: "Reflexiones sobre el sentido oscuro de Dios" (1997). 

Señalemos uno de los síntomas más preocupantes de esta persecución social de lo Trascendente. En nuestro tiempo hemos perdido la capacidad de ver más allá de lo aparente y obvio. No entendemos las palabras que Cristo cuando decía: No deis a los perros lo que es santo; no echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (Mt 7, 6). Tampoco entendemos que San Pablo dijera que él mismo alimentó a los fieles de Corinto “como... niños en Cristo” dándoles “leche para beber, no carne”, porque no eran capaces de soportarlo (1Cor., 3, 1-2). Queriendo imitar a San Pablo, reducimos la Buena Noticia a viñetas tipo cómic o a "cuentos de niños" y se nos olvida continuar con las catequesis mistagógicas que ayudan a ver la Fe de forma completa y profunda. Lo peligroso es quedarnos en esa simplicidad que ignora todo lo que trascendente. Juan Manuel de Prada cita a Castellani, que indica precisamente la conveniencia de reencontrarnos con el profundo Misterio de la fe por medio de signos y símbolos, siempre utilizados con cuidado y discreción. En otro artículo más actual (ABC 2023), Juan Manuel de Prada retoma este tema.

En la homilía de este pasado domingo de Resurrección, mi párroco, que es estupendo religioso, nos decía que las iglesias estaban llenas de cruces, pero no de resucitados. Me pregunté si este sacerdote y religioso, sabe que el altar es un símbolo de Cristo presente entre nosotros (Catecismo 1383). Este olvido se evidencia también en la forma en que se suele mover y utilizar el altar durante la misa. La reverencia que según se practique, explique y se viva, muestra nuestra capacidad de ver más allá de lo evidente y cotidiano. 

¿Cuál es entonces el símbolo perdido? Yo diría que es Cristo, que lo vamos reduciendo a un personaje a la medida de cada uno de nosotros.

domingo, 31 de marzo de 2024

Resurrección y vida. Feliz Pascua.

 


La resurrección de Cristo nos muestra que la muerte no es el último destino del ser humano. También nos dice que la vida no es el único tiempo que debemos de considerar, ya que después de morir encontraremos la Mano de Dios, tendida. Lo esencial es ser capaz de no rechazar la Mano tendida de Dios. Si no rechazamos esta Mano, podremos vivir en la Gloria, aunque tengamos que pasar un tiempo de purificación en el Purgatorio. Pero, si la rechazamos, entonces viviremos una vida de eterna lejanía de Dios.

Hoy celebramos la Resurrección de Cristo, lo que conlleva convertirnos en signo de discordia con el mundo que nos rodea. Un mundo que valora más la muerte que la vida. La eutanasia se promociona y hasta se han creado rituales laicos de despedida festiva de quien decide suicidarse. Nosotros, los cristianos, no damos más valor a la muerte que a la vida. Tampoco damos más valor a la vida, que a la gloria eterna. Tampoco damos más valor a las apariencias emotivistas que nos ofrecen las ideologías imperante. Somos un incordio para los planes de los grupos de poder. Por eso intentan silenciarnos o ignorarnos.

Parecía, pues, que se había satisfecho la sentencia ya que el hombre -que había sido hecho para vivir si no pecaba- comenzaba a morir. Con todo, a fin de que la gracia de Dios perdurase, murió el hombre, pero Cristo halló la resurrección, es decir, que El quiso reintegrar el beneficio celestial que se había perdido por el fraude de la serpiente. Ambas cosas (muerte y resurrección) fueron, pues, para nuestro favor, porque la muerte es fin de los pecados y la resurrección es reformación de la naturaleza (San Clemente de Alejandría. Los sacramentos. I, IV, 17)

El fraude de la serpiente: "seréis como Dios" y nosotros seguimos creyendo esta mentira encubierta que el enemigo nos susurra al oído cada día. El mundo nos muestra sus dientes dispuestos a morder si aceptamos que Cristo nos conforme como símbolos de Él el mundo. Nos desecha si abrimos a Cristo, que llama a la puerta de nuestro ser. Nos desprecian si mostramos cada uno de los simulacros que utiliza para engañarnos.

En Pascua, el poder del enemigo desaparece. La muerte ya no es una frontera que limita. Tampoco es el final idílico de la sinrazón de la vida. La muerte dará paso a la vida.

¡FELIZ PASCUA!




sábado, 2 de marzo de 2024

Oremos para ver más allá de nosotros mismos.

Leamos un texto del maravilloso libro, El Iconostasio, de Pavel Florensky:

Lo mismo ocurre con los iconos: son representaciones visibles de espectáculos misteriosos y sobrenaturales», según la definición de san Dionisio Areopagita. El icono es siempre más de lo que él mismo es, cuando es una visión celestial; o menos, si el icono no le abre a una conciencia el mundo suprasensible, en cuyo caso solo se le puede llamar una tabla pintada. 

Es profundamente falsa esa corriente contemporánea según la cual el arte de los iconos se debe entender como un arte antiguo, como pintura. Es falsa sobre todo porque en ese caso se le niega a la pintura su fuerza particular: también la pintura en general es o bien más o bien menos que sí misma. Toda pintura tiene la finalidad de llevar al espectador, más allá del límite de los colores y de la tela perceptibles por los sentidos, a una determinada realidad. Y entonces la obra pictórica tiene en común con todos los símbolos en general su característica ontológica básica: ser aquello que simbolizan. Pero si el pintor no ha conseguido alcanzar sus objetivos, tanto en general como en el caso de un espectador en concreto, y la obra no conduce más allá de si misma a ningún lugar, entonces no se puede ni siquiera hablar de ella como de una obra de arte. En este caso decimos que no son más que garabatos, un fracaso, y cosas por el estilo. 

Ahora bien, el icono tiene como fin conducir la conciencia al mundo espiritual, de mostrar "espectáculos misteriosos y sobrenaturales". Si según la apreciación y, más precisamente, la intuición del espectador este objetivo no se consigue y en él no se despierta ni siquiera una vaga sensación de la realidad de otro mundo, del mismo modo que el olor a yodo con el que las algas impregnan el aire nos avisa de la presencia de mar, en ese caso solo podríamos decir de este icono que no forma parte de las obras de la cultura y que su único valor es material, y en el mejor de los casos, arqueológico. (Pavel Florensky. El Iconostasio. El templo, altar y el iconostasio)


Pavel Florensky fue un sacerdote ortodoxo, que vivió la entrada del comunismo en su país: Rusia. Fue matemático, profesor de universidad y predicador de una fe que casi ha desaparecido en la actualidad. Le propongo que piense en lo que Pavel nos indica, que generalizando su mensaje en toda obra que hagamos para mayor gloria de Dios. Sólo pensemos en un icono sagrado, sino en lo que escribimos, decimos o vivimos. Este mismo blog, aunque sea profundamente humilde y pequeño, intenta señalar la presencia de Dios en todo y todos. Una presencia trascendente que intenta ser imagen de Cristo mismo. Quiera el Señor ayudarnos a reflejar su imagen a los demás, porque esa sería la mejor de todas las evangelizaciones que podemos hacer.

Habla de lo sagrado y de la trascendencia de nuestras humildes obras, es similar a pintar un icono que muestre el Misterio de Dios entre nosotros. No porque quien pinta, escribe o actúa, tenga la Revelación completa y profunda de Dios. Es imposible tenerla, sino porque hacemos presente a Dios, como Misterio profundo, en medio del un mundo cada día más desquiciado y destrozado. Confieso que desde hace meses, me cuesta mucho escribir en este y otros blogs. Me cuesta porque veo que lo que muestro no es capaz de impactar en el mundo, como lo hizo en los primeros días. Es como si un iconógrafo ve que su humilde obra no es capaz de mostrar a Dios a los demás. Ya nadie mira su obra y se arrodilla. Lo mismo pasa con el mejor y más maravilloso icono.

Todo se ha convertido en piezas de museo que se miran y se admiran, sin que impacten profundamente en quienes las ven. Es como un poeta que se da cuenta que la poesía ya no llega a quienes la leen. Nadie comprende el lenguaje que empleamos para mostrar el Lenguaje de Dios con nosotros. Cristo ya no es el Logos, palabra que llena de sentido. Sin duda el enemigo ha trabajado bien en rápido con nuestra sociedad. La ha hecho sorda y ciega a la presencia trascendente de Dios. Nosotros nos hemos dejado cegar y taponar los oidos. Los hemos hecho a cambio de apariencias huecas, simulacros sin sentido y ruido mediático que nos aturde.

Lo más triste de todo esto, es que nos hemos ido alejando unos de otros. Ya casi no nos reconocemos y hasta tememos ser reconocidos. ¿Cómo vamos a amarnos unos a otros como Cristo nos amó? Es imposible porque desconfiamos y recelamos. Nos está sucediendo algo similar a la Torre de Babel, en la que la soberbia de llegar a Dios con nuestras fuerzas humanas, nos destrozó. ¿Qué podemos hacer? Sin dudarlo, trabajar la unidad entre nosotros. ¿Cómo hacer que los iconos sean de nuevo comprendidos? Esto sólo puede hacerlo el Espíritu Santo, como en Pentecostés. Recemos para que vuelva a darnos la gracia de ver más allá de nosotros mismos.


viernes, 26 de enero de 2024

15 años de vida, demos gracias al Corazón de Jesús


Sagrado Corazón de Jesús, que ardes de amor y misericordia por nosotros, atiende nuestra súplica en estos tiempos de tribulación.

Toca con tu mano bendita a todos los que sufren en cuerpo o en alma, y llénalos de tu gracia redentora que sana y salva.

Guárdanos de todo mal y danos la fortaleza y la confianza para afrontar la tormenta de la vida cotidiana con serenidad y esperanza.

Haz que la paz reine dentro y fuera de la Iglesia. Haz que seamos verdaderos hermanos, hijos de un mismo Padre. Hermanos sin rencores ni miedos, sino llenos de Paz, Amor y Perdón.

Te lo pedimos por tu Sagrado Corazón, que tanto nos ama y que nos has mostrado para ayudarnos a vivir con Esperanza y para trabajar por nuestra salvación. Sólo Tu eres Fuente de Agua Viva. 

Gracias por hacer que este sencillo espacio en la red siga atrayendo a personas necesitadas de reencontrarse contigo. Gracias por tomarnos como humildísima herramienta en sus Manos. Manos que dan sentido a nuestra existencia y labor evangelizadora.

Todo el poder, el honor y la gloria está en ti Señor 

Amén.

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