La Escuela de Alejandría fue un influyente centro intelectual y teológico situado en Egipto (siglos II-IV d.C.). En esta Escuela Catequética que fusionó el pensamiento griego con la fe cristiana y judía. Fue destacable su método alegórico de interpretación bíblica, que buscaba significados profundos tras la literalidad textual. La Escuela catequética de Alejandría nos legó una visión muy importante: el cristiano debía ser un profundo "conocedor del espíritu" para recoger la sabiduría que Dios nos ha dado. El objetivo es pasar de una Fe basada en las fluctuantes emociones a otra basada en el sólido conocimiento profundo.
A partir de esta visión, podemos realizar un diagnóstico de la Iglesia actual. Este diagnóstico no lleva a una propuesta que ya San Pablo realizó: Estamos centrados en vivir la Fe como una "dieta de leche".
Les di de beber leche, pues no eran capaces de digerir alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, peleas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos. (1Co 3,2-3)
¿Qué problemas tiene la Fe basada en esta dieta de leche? Esta dieta intenta evitar problemas alérgicos en la posmodernidad en la que vivimos. Muchos cristianos de hoy siguen alimentándose de un entendimiento de la fe similar a la "leche" (conceptos básicos, infantiles y emocionales), cuando ya deberían estar comiendo "alimento sólido". Parece que intentamos reducir la Fe a sentirnos bien o a cumplir normas culturales externas, sin entender el porqué de los Misterios que dan sentido a nuestra vida de Fe.
Clemente de Alejandría es un ejemplo muy importante para entender lo que nos está pasando. Para Clemente, el cristiano perfecto es aquel que une la fe profunda con la razón iluminada. No basta con creer; hay que "ver" con la inteligencia el Misterio de Dios. No se trata de entender a Dios, imposible para nosotros, sino de comprender lo que Cristo nos ha legado para aplicarlo inteligentemente en nuestra vida.
¿Inteligentemente? ¿Pero la fe no es emotiva? Se preguntarán algunos. Lo cierto es que pensar de esta forma nos lleva a desarrollar nuestra vida cristiana a un nivel muy limitado. Clemente de Alejandría, en su obra "El Pedagogo", nos dice que Cristo no te lo da todo en un solo día. Introduce la idea de que Cristo es un maestro (pedagogo) que nos educa en etapas.El aburrimiento en la Iglesia actual proviene de creer que ya lo sabemos todo. Parece que, tras alcanzar las superficiales catequesis sacramentales contemporáneas, ya lo sabemos todo y sólo queda buscar emotividades culturales. La espiritualidad de la Escuela de Alejandría nos dice que siempre hay una capa más profunda a la que estamos llamados.
La fe es una disciplina intelectual y mística, basada en el entendimiento como acto de adoración. Leer a los Padres Apostólicos no es algo "frío" ni desfasado. Adentrarnos en estas lecturas nos permite encender la lámpara para ver mejor al Señor en nuestra vida. Lo que propone la Escuela de Alejandría es contraponer la "opinión" personal (lo que yo siento que es Dios) a la "Verdad". Verdad que no es algo oculto, sino lo que Dios nos ha revelado y que los Padres Apostólicos han custodiado.
¿Qué podemos hacer para empezar y que la fe no quede en teoría? Podemos elegir un solo tema profundo en el que nos interese profundizar. Por ejemplo, la Transfiguración o el sentido del "Logos" o la presencia real de Cristo en los sacramentos.
San Juan no relata una indicación sustancial del Señor:
"Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre." (Jn 15, 15)
Cristo nos ha dado a conocer lo que el Padre le ha indicado. ¿Tenemos claro esto?

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